/

Muerte en Amara. La violencia del DRIL a la luz de Begoña Urroz

Muerte en Amara. La violencia del DRIL a la luz de Begoña Urroz
  • Autor: Gaizka Fernández Soldevilla, Manuel Aguilar Gutiérrez.
  • Fecha: 2019.

La violencia del DRIL a la luz de Begoña Urroz.

Prácticamente por unanimidad, en 2011 las Cortes aprobaron la Ley de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo, que venía a sustituir a la de 1999. Una de las novedades que introducía era la indemnización a las personas que habían sufrido atentados a partir del 1 de enero de 1960, cuando la fecha límite de la legislación previa había sido el 1 de enero de 1968. Con esta ampliación se trataba de reparar a la familia de Begoña Urroz Ibarrola, una niña fallecida el 28 de junio de 1960 a consecuencia de las heridas recibidas el día anterior, cuando se produjo una explosión en la estación de tren de Amara (San Sebastián). Hasta entonces había quedado fuera del amparo institucional. En su honor, aunque sin nombrarla, el Congreso de los Diputados ya había declarado el 27 de junio como día de recuerdo y homenaje a las víctimas del terrorismo. La jornada, de ámbito nacional, venía a sumarse al día europeo, el 11 de marzo. «Las instituciones públicas, en esas fechas, impulsarán actos de reconocimiento a las víctimas del terrorismo con el objeto de mantener su memoria y reivindicar su mensaje ético».
En diciembre de 2011 el Ministerio del Interior reconoció como víctima del terrorismo a Begoña Urroz, con todas sus consecuencias. Su hermano, Jon Urroz Ibarrola, declaró al Diario de Navarra que «a lo largo de estos años lo hemos llevado como hemos podido. La madre, con una gran fe. La pena es que el padre ya no está con nosotros y no puede “saborear” el reconocimiento». En abril de 2012 el Gobierno concedió a la niña la Gran Cruz de la Real Orden del Reconocimiento Civil, a título póstumo.
La Ley de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo no mencionaba explícitamente el atentado de Amara, solo la fecha en la que fue cometido. De manera oficial tampoco se atribuyó su autoría a banda alguna. Tal indefinición respondía a la ausencia de una verdad judicial sobre el caso. Nadie había sido condenado por el asesinato de Urroz. Ni siquiera se celebró un juicio. Y nunca se celebrará: la Ley de Amnistía de octubre de 1977 anuló el delito mismo, extinguiendo la responsabilidad de los autores.

Ver Libro

noticias