FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 91
60 ASOCIACIONES Y FUNDACIONES que siempre han sido. Ver para creer. Y lo peor de todo es que no pasa absoluta- mente nada. Parece que todo el mundo ha normalizado el blanqueamiento de Bildu. Que son ya por todos considera- dos la izquierda amable. No saben qué terriblemente cruel e injusto es esto para las víctimas del terrorismo. El blanquea- miento ha llegado hasta tal punto que se están vaciando las cárceles de etarras y nadie, excepto las víctimas, está ponien- do el grito en el cielo. Desde el fatídico lunes 7 de octubre que amanecimos con la noticia de que se ha- bía aprobado en el Congreso el proyecto de Ley de reforma de la Ley Orgánica 7/2014, de 12 de noviembre, sobre inter- cambio de información de antecedentes penales y consideración de resoluciones judiciales penales en la Unión Europea que permite la reducción de penas a mu- chos terroristas y la excarcelación de mu- chos de ellos, todo ha sido una pesadilla. Ya son dos terroristas los que se encuen- tran en libertad gracias a esta reforma del PSOE: El jefe de los Grupos de Resis- tencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) Manuel Pérez Martínez, más conocido como Camarada Arenas, y al etarra Balbino Sáenz de Olarra. Por otro lado, tenemos que hablar de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que desde que ha cambiado al responsable de recurrir los terceros grados a los eta- rras, eso se ha vuelto un coladero. Los terroristas están consiguiendo los terce- ros con unas cartas que bien podrían ser obra de IA. Incluso Sergio Polo, el etarra que aparece retratado como el asesino despiadado que es en la película La in- filtrada , también lo ha conseguido. Y por supuesto, todos salen con trabajo (con- dición sine qua non para la obtención de este beneficio penitenciario). ¿En qué lugar nos deja todo esto a las víctimas del terrorismo? Nuestros ver- dugos entrando en la Presidencia del Gobierno con una sonrisa triunfal. Los terroristas abandonando las cárceles en un goteo incesante que cada vez va a ir más rápido. ¿Cómo se explica esto, se- ñores? ¿Cómo se explica que la sangre derramada no haya valido para absoluta- mente nada? Que las familias destroza- das no hayan podido ver con el paso del tiempo, cómo se ha hecho justicia, sino todo lo contrario. Y enfrente la AVT. Cada vez más debili- tada, pues además de negarse a abrirnos las puertas de Moncloa, se nos ha ido re- cortando, poco a poco, las subvenciones. Y no sólo eso: el pasado mes de enero, el grupo parlamentario al que pertenece el presidente del Gobierno registró una proposición de ley que impedirá que la AVT participe en los procedimientos ju- diciales seguidos por delitos de terroris- mo como acusación popular. Esta ley provocará la expulsión inmedia- ta de la AVT de los más de 200 procedi- mientos judiciales en los que actualmen- te se encuentra personada e impedirá que podamos hacerlo en el futuro. Desde su fundación en 1981 el trabajo jurídico de la AVT ha sido uno de sus pilares funda- mentales. Tanto en defensa de víctimas concretas actuando como apoyo y refuer- zo para evitar que tengan que enfrentarse en solitario a los terroristas, como en de- fensa del colectivo de víctimas en general en los casos de delitos de terrorismo sin víctimas individuales. Pues bien, con esta ley las víctimas del terrorismo perderán este paraguas de protección. Las víctimas del terrorismo siempre he- mos confiado en el Estado de derecho. De hecho, hemos sido inmensamente ge- nerosas: se aprobó una ley de amnistía en 1977 que supuso el borrón de casi 70 asesinatos de ETA y otros tantos asesi- natos cometidos por otros grupos terro- ristas por la reconciliación necesaria en ese momento. Y las víctimas, seguimos confiando en el Estado de derecho. Se aprobaron indultos, como los concedidos a los miembros de ETA político militar y de Terra Lliure, en aras de la paz, y las víctimas del terrorismo seguimos con- fiando en el Estado de derecho. Sin entrar a valorar la conveniencia y eficacia de esas medidas, que se adop- taron sin tener en ningún momento en cuenta a las víctimas, lo que se buscaba con ellas era garantizar la paz, la convi- vencia y la concordia. Valores superiores a los que toda sociedad debe aspirar. Eso sí, convirtiéndonos las víctimas no sólo en víctimas del terrorismo, también de la paz. Una paz en un lugar donde nunca hubo una guerra, si no una ban- da de asesinos que pusieron las pistolas y unas víctimas que pusimos las nucas. Sin embargo, lo que ahora se nos pide es mucho más grave porque el fin es única y exclusivamente político y se centra ex- clusivamente en la persona del presiden- te del Gobierno, que está cediendo ante reivindicaciones históricas de ETA (que está consiguiendo por dejar de matar lo que no consiguieron matando) para ase- gurarse su permanencia en el poder. Y eso no se puede permitir. Aunque a nadie le importe. Aunque nos estén intentado debilitar para hacernos desaparecer. Va- mos a seguir ahí, Señor Sánchez. Con las víctimas del terrorismo no va a poder. Somos un colectivo demasiado impor- tante y poderoso. Y lo más importante: ya lo perdimos todo, bueno, más bien ya nos arrebataron todo. No vamos a parar, porque no tenemos nada que perder. ASOCIACIÓN PLATAFORMA DE APOYO A LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO “Esta ley provocará la expulsión inmediata de la AVT de los más de 200 procedimientos judiciales en los que actualmente se encuentra personada e impedirá que podamos hacerlo en el futuro” “Las víctimas del terrorismo siempre hemos confiado en el Estado de derecho. De hecho, hemos sido inmensamente generosas”
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