FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 92
4 APUNTE EDITORIAL A bordamos el tramo final del año y lo hacemos después de un intenso verano, donde hemos desarrollado diferentes actividades académicas progra- madas en el marco de los cursos de verano de tres universidades españolas: Univer- sidad Complutense de Madrid, Universi- dad del País Vasco (dos cursos de verano) y Universidad Pública de Navarra, que tendrán continuidad con un quinto y úl- timo curso en este año 2025, en la Uni- versidad de Navarra (UNAV) el próximo 6 de noviembre. Actuaciones todas ellas primordiales para la Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT), destinadas al profesorado y alum- nos universitarios, y también al público en general, que contribuyen a defender la memoria desde la educación. Si hay un eje que vertebra todas las reivindicaciones del colectivo de víctimas del terrorismo, ese es la memoria. Su defensa a menudo es compleja, pero todos coincidimos en que es una tarea imprescindible, porque, no sólo es una exigencia moral colectiva, sino que constituye un compromiso con la paz, la libertad y la verdad. La memoria es la antesala de la justicia y mantenerla viva, y principalmente para las generaciones venideras, es nuestra obligación. Por eso, siempre hemos con- siderado que la herramienta más útil con la que contamos, por su enorme valor transformador, es la educación, que nos permite mirar al pasado con verdad, construir el presente con justicia y prepa- rar el futuro con esperanza. Educar para la convivencia hablando de terrorismo en las aulas, es una oportu- nidad y una necesidad de construir con- ciencia crítica desde el respeto, el rigor y LA EDUCACIÓN, HERRAMIENTA DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL
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