FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 92

51 ASOCIACIONES Y FUNDACIONES que “Franco lo encarceló por comunista y que estuvo en ¡Basta Ya!, pero no decía nada sobre ETA, sus víctimas, los ataques al bosque de Oma, las amenazas, los es- coltas…todo eso no existió”. José Ibarrola reconoció las dificultades iniciales para organizar un conjunto ex- positivo de su padre en un espacio tan limitado porque sus obras tienden hacia el “gigantismo”. José dibujó un perfil simbólico de su padre con sus simetrías contra la dictadura franquista y la dicta- dura de ETA. “Yo quería una exposición que mostrase esas simetrías”. También recordó tristemente los ataques recibi- dos por extremistas de derechas y abert- zales: “En 1975, la extrema derecha nos quemó nuestro caserío estudio. En los 90, un grupo de jóvenes vinculados a la izquierda abertzale intentó quemar el es- tudio que entonces teníamos”, agregando que “se ve la simetría entre lo que fue su actitud ante la dictadura y ante otra dic- tadura, la que nos intentó imponer ETA”. Naiel Ibarrola alabó con orgullo la figu- ra de su abuelo mirando al pasado: “Da mucha cosa volver a los años 90 y al año 2000, pero por otro lado es una maravilla ver a mi aitite con esa fuerza defendiendo lo que defendía”. “En la época de ETA me dio una lección de vida”, confesó Agustín Ibarrola Goikoetxea (1930- 2023) fue un creador unido siempre en la lucha por la libertad, primero contra la dictadura de Franco, y después con- tra la dictadura de ETA, lo que llevó a militar en el Partido Comunista de Es- paña (PCE), por lo que fue juzgado por un consejo de guerra y encarcelado en varias ocasiones durante la dictadura franquista. Su activismo por la libertad se mantuvo contra el terrorismo de ETA formando parte de movimiento cívicos y pacifistas, como Gesto por la Paz o siendo fundador del Foro de Ermua (cuyo logo fue creado por él) y la plataforma ¡Bas- ta Ya!, lo que le obligó a vivir escoltado entre 2000 y 2012 por las amenazas de la banda terrorista y su entorno. Una si- tuación que le obligó a trabajar y exponer fuera del País Vasco. Llama la atención el desprecio todavía de Bildu, que contras- ta con la calurosa acogida que Ibarrola tuvo en la localidad orensana de Allariz, bastión del Bloque Nacionalista Galego, donde su entonces alcalde y posterior vicepresidente de la Xunta de Galicia, Anxo Quintana, le abrió las puertas de su municipio donde dejó su magia en el ecoespacio de O Rexo. Su activismo tuvo un claro reflejo en par- te de su obra expuesta en el Memorial. Entre la misma está la reproducción de un dibujo clandestino desde la cárcel (Cartel de la Exposición en la Galerie Epona de París,1963); grabados secuen- cia del incendio por los ultraderechistas Guerrilleros de Cristo Rey de su case- río-taller en Gametxo-Ibarrangelua en 1975; Óleo del vasco con candado en la boca; esculturas y óleo con encapucha- dos; cuadro silueta en color de 2002 y la txiribita del logo del Colectivo de Vícti- mas del Terrorismo del País Vasco (Co- vite). También se incluye un cartel del lazo azul sobre fondo amarillo y un au- diovisual con música y declaraciones de Ibarrola, producido por su nieto Naiel .

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