FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 92
67 ASOCIACIONES Y FUNDACIONES Este derecho está contemplado tanto en la legislación estatal como en la auto- nómica. Los poderes públicos tienen la obligación de garantizar que las víctimas sean tratadas con respeto a sus derechos y que se proteja de manera efectiva su dignidad. Toda persona afectada por esta sinrazón necesita apoyo y sensibili- dad, algo que no siempre encuentra en la sociedad en general. Por eso debemos recordar, una y otra vez a quienes han gobernado gobiernan y gobernarán en el futuro que actúen, dialoguen y tomen medidas para que no haya más víctimas, y que reparen aquello que quizá no pu- dieron, no supieron o, por intereses dis- tintos, no consideraron oportuno arreglar o evitar, ¡Qué triste sería! En este Día Extremeño de Reconoci- miento y Memoria para las víctimas del terrorismo, quienes hemos sido destina- tarios del daño, del dolor y del sufrimien- to —ya sea por la pérdida de familiares o por lesiones físicas y, en ocasiones, psí- quicas— conocemos plenamente el signi- ficado y las consecuencias de la violencia terrorista. Por ello, y con nuestro constante respeto al Estado de Derecho y a la legalidad vigente, observamos, como cualquier ciudadano, la crispación que se respira en la sociedad, hasta el punto de poner en riesgo la convi- vencia entre distintos sectores de España. Desde nuestra experiencia del dolor y el sufrimiento provocados por seguidores de ideologías extremistas de todo tipo, nues- tra recomendación a los políticos es cla- ra: dejen de tirarse los trastos a la cabeza, permitan que las instituciones y los demás poderes del Estado actúen libremente y cumplan con su trabajo. Cuando un poder obstaculiza a otro, todos perdemos; ¡Eso no es democracia! Trabajemos por, para y desde cada pue- blo, para que mi localidad y mi provincia florezcan, para que nuestra Comunidad Autónoma crezca y se fortalezca, y para que España siga siendo España, reforzan- do su economía de manera que beneficie a todos, tal como parece estar sucediendo a nivel europeo. Esto sería verdadera cultu- ra de paz, diálogo y convivencia entre pai- sanos, extremeños, castellanos, vascos… en definitiva, entre todos los españoles. ¡Hay políticos que no conocen realmente el resultado de la violencia y el terror pro- vocados por exabruptos o por exaltados radicales que, hoy día, hablan de cavar fosas o tumbas! ¡Es inadmisible para una víctima del terrorismo escuchar a ciertos políticos decir dónde y cómo les gustaría ver a miembros de otros partidos lega- lizados en España, a lo largo de todo el arco parlamentario! ¡Qué vergüenza de “algunos”, “algunos” políticos; quizás más machotes que políticos! Alguno de estos debería ir a la escuela y aprender los valores sociales y de la demo- cracia porque parece que no han llegado a entenderlos. ¿Volverán a surgir víctimas colaterales del terrorismo? Las víctimas del terrorismo no queremos más víctimas. Exigimos diálogo entre los políticos de la democracia para rebajar el odio y la ten- sión; y si acaso se cava algo, que sea para enterrar el odio, no para crear nuevas víc- timas, de terrorismo ni de ninguna otra clase. ¡Ya basta de tanto sufrimiento! Y, seguro, siempre aparece alguien que, sin ser víctima, intenta acaparar derechos y reconocimiento; eso no está bien. No se pueden pasar por alto y sin citar los grandes principios que inspiran los dere- chos de las víctimas del terrorismo y de las violaciones de derechos humanos. Los tres primeros —memoria, verdad y justi- cia— son fundamentales para que pueda ejercerse plenamente el siguiente, la dig- nidad; sin cumplirlos, la dignidad jamás llegará. A estos se suman la reparación y la garantía de no repetición, esenciales para que las víctimas puedan sobrellevar una vida lo más normal posible después del varapalo del terror. Estos principios deben respetarse y man- tenerse incluso entre las propias víctimas. Lamentablemente, puede haber quienes no lo sean en realidad: personas que no se encontraban en el lugar del atentado cuando ocurrió, pero que, aun así, llegan a percibir pagas vitalicias u otros benefi- cios sin corresponderles. Algunos de los verdaderos afectados fueron despojados de ellos, mientras que otros se beneficia- ron indebidamente. Familiares, vecinos o incluso personas que solo escucharon sobre el atentado trataron de mezclarse para reclamar derechos sociales, labora- les o económicos que no les correspon- dían, o incluso representación. ¿Cómo calificar legalmente estas acciones? Como víctimas del terrorismo, hemos so- portado pérdidas humanas y materiales, y también hemos acatado la legislación respetando siempre el Estado de Dere- cho, tal como ha sido regulado por todos los gobiernos, de todos los colores. Por ello, pedimos que ellos también respeten lo que legislan y no intenten engañar a las víctimas con matices o interpretaciones torticeras, como ha sucedido demasiadas veces a lo largo de la historia. Una persona juzgada y condenada por un delito con derramamiento de sangre no tiene derecho a ningún acto de reco- nocimiento ni de bienvenida, aunque haya cumplido la condena que se le im- puso. Por si alguien lo lee, A los padres o hijos de un asesino o individuo que un día se atrevió a disparar contra otra per- sona, debiera pedirle : “no abuses ni te regocijes del daño y sufrimiento que has provocado, no lo hagas más” . Las personas que fallecieron y sus familias nunca recibirán el más mínimo acto de reconocimiento real, ni siquiera simbó- lico, por parte de los que les arrebataron tanto y les infligieron tanto dolor. Ahí queda para todos los gobiernos y para el mundillo abertzale si tienen algo de sensibilidad. Desde aquí queremos dar las gracias a Rocío López González, excomisionada de Víctimas en la Comunidad Autóno- ma de Madrid, por su apoyo a nuestra Asociación Extremeña. Igualmente, nuestro reconocimiento a Isabel Moya, gerente de la FVT, por su dedicación y buen hacer en favor de Extremadura y de sus víctimas. Seguiremos demandando el acatamien- to de la legalidad vigente para el cum- plimiento íntegro de condenas para los delitos de sangre por terrorismo, para los promotores y los responsables de la cúpu- la en cualquier organización terrorista. Que no se permitan esos recibimientos y exaltaciones de júbilo para con terroris- tas condenados por delitos con resultado de muerte y/o lesiones. José Mª Antón – Presidente de ASEXVITE- .
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