FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 93

EDUCACIÓN, CULTURA Y CONVIVENCIA 23 identidad social”. María Zarauz, direc- tora gerente de la Fundación Víctimas del Terrorismo, subrayó el papel fun- damental de los comunicadores en la transmisión del conocimiento sobre el terrorismo y sus efectos. “Los profesio- nales de la información han sido testi- gos directos de tragedias que marcaron nuestra historia, y su labor ha resultado clave para preservar la memoria de las víctimas”, afirmó. Por su parte, Gaizka Fernández, responsable de investigación del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, recordó el asesinato del pe- riodista José Luis López de Lacalle en el año 2000 para enfatizar ante los alum- nos que “por mucho que los grupos faná- ticos se empeñen en coartar la libertad de expresión, no lo van a lograr”. El encuentro continuó con un diálogo entre Alejandro Ruiz-Huerta, profesor jubilado de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba y sobreviviente del atentado contra los abogados laboralistas de Ato- cha, y María Jiménez, profesora de la Facultad de Comunicación. En su con- versación, Ruiz-Huerta, autor del libro Violencia, compasión, memoria , relató cómo vivió lo ocurrido el 24 de enero de 1977, cuando un comando de extrema derecha asesinó a cinco abogados labo- ralistas del despacho de Atocha 55 e hirió a otros cuatro, de los que Ruiz-Huerta es hoy el único que sigue vivo. “No éramos superhéroes, sino abogados comprome- tidos con la España de la Transición”, aseguró. Subrayó cómo a lo largo de los años algunas personas han puesto en duda su relato de lo sucedido. Ante ello, Ruiz-Huerta, parafraseando a su com- pañero y también sobreviviente Miguel Sarabia, invitó a los presentes a recordar a las víctimas de la violencia: “Hay que decir sus nombres despacio- samente porque, dicién- dolos, cobra sentido la historia y pone en armonía el Universo”. Hacia el f i- nal de la con- v e r s a c i ó n , la profesora Jiménez leyó un fragmento del libro en el que Ruiz-Huerta reflexiona sobre la capacidad de la compa- sión para dar una respuesta revolucionaria ante la violencia. El abogado añadió que, con los años, había iniciado un camino hacia la compasión que le ha generado “la necesidad de con- siderar que los asesinos de Atocha tenían unos derechos y, por lo tanto, tienen de- recho a una segunda oportunidad”.

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