FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 93
4 APUNTE EDITORIAL T ermina 2025, y lo hace para la Fundación Víctimas del Terroris- mo con dos hitos destacados en di- ciembre. El primero, nuestra tradicional gala navideña de entrega de premios, que alcanzó su vigesimosegunda edición en el Auditorio Mutua Madrileña. El segundo, la inauguración en la Biblioteca Central de Cantabria (Santander) de una nueva itinerancia de la exposición “ Atentados del 11M. Memoria de dolor y solidari- dad” , diseñada con motivo del vigésimo aniversario del atentado más sangriento en suelo europeo, el 11 de marzo de 2004 contra los trenes de Madrid. Dos años después de su creación, esta muestra ha recorrido Madrid, Vitoria, Azuqueca de Henares, Haro, Badajoz, Alcalá de He- nares, Burgos, Bilbao y Santander, donde permanecerá hasta el 24 de enero. Ya está programada su llegada a San Sebastián el 16 de enero y se estudia su traslado a las Universidades de Ciudad Real y Albacete en el primer trimestre de 2026. Como se recoge en este número, los pre- mios 2025 han recaído ex aequo en el general Miguel Ángel Ballesteros y el catedrático Fernando Reinares (Pre- mio Derechos Humanos Adolfo Suárez); en José María Irujo (Premio Periodis- mo Fernando Delgado); en la Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE (Mención Especial); y en alumnos de los colegios Calasancio, San Pablo CEUMonteprínci- pe y Peñalar, así como de los IES Ramón y Cajal y Prado Santo Domingo, junto al profesor Tomás Antonio Andreu Gon- zález. Desde la FVT reiteramos nuestra felicitación a todos ellos. Unos galardones que reconocen a quie- nes, con esfuerzo y compromiso, contri- buyen a mantener viva la memoria de las MEMORIA, JUSTICIA Y FUTURO víctimas, razón por la que esta Funda- ción existe y seguirá existiendo. Preser- var su dignidad, que nunca se silencie su verdad y que prevalezcan justicia, convi- vencia y libertad frente a cualquier for- ma de violencia son nuestros principales cometidos. Nuestro agradecimiento es profundo ha- cia quienes dedican tiempo y vocación a transmitir lo ocurrido, especialmente a los más jóvenes. Su labor pedagógica es esencial para honrar a las víctimas y pre- venir la radicalización, promoviendo una sociedad libre, democrática y consciente de su historia. La memoria es, al mismo tiempo, un acto de justicia y un instru- mento de prevención. La segunda cita mencionada responde al compromiso de la Fundación con la memoria debida. Desde 2020, con la exposición “ El terror a portada. 60 años del terrorismo en España a través de la prensa” , trabajamos en muestras con- memorativas como herramienta esencial para preservar la memoria y trasladar en imágenes lo acontecido en nuestro país desde 1960, año del asesinato de la pri- mera víctima del terrorismo en España, la pequeña Begoña Urroz. Un quehacer que se ha intensificado en los últimos dos años de forma significa- tiva. Así fue el año pasado con motivo del cincuenta aniversario del atentado en la calle del Correo, contra la cafetería Ro- lando, con la exposición “ Atentado en la calle del Correo. Cincuenta imágenes para la memoria”, que se unió en itinerancia por diferentes comunidades autónomas a la mencionada exposición sobre los aten- tados del 11M.
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