FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 93
53 ASOCIACIONES Y FUNDACIONES presentarla como una invención de las víctimas”. “Socializaron el sufrimiento y ahora socializan la mentira más descara- da”, subrayó. “Negar esa evidencia no solo insulta a las víctimas, sino que socava los cimientos morales de la convivencia”. Finalmente, abordó el tercer mito, el de que las víctimas del terrorismo “ya esta- mos suficientemente reconocidas y aten- didas”. Ordóñez lamentó que “muchas víctimas siguen viviendo en la soledad y el ostracismo, sin apoyo político, social, ni institucional, y sin justicia”, y recordó que “demasiados crímenes de ETA si- guen impunes y ya no se va a juzgar ni a condenar a nadie. Y si lo están, no es por la pericia de los asesinos, sino por la impericia o la falta de voluntad y de res- ponsabilidad a la hora de cumplir con su obligación de quienes tenían que haber investigado, juzgado y condenado a los culpables, pero no lo hicieron”. Consuelo Ordóñez finalizó su discurso afirmando que “las víctimas hemos sido las verdaderas artífices de la convivencia democrática. Rompimos la espiral de la violencia confiando en nuestro Estado de Derecho, aunque muchas veces nos falla- ra”. En cambio, afirmó, “a quienes fueron responsables del terror casi nunca se les pide algo tan básico como que reconoz- can que lo que hicieron estuvo mal. Al contrario: se les ofrece altavoz y se les presenta como personas honorables, cuando no solo no se arrepienten, sino que legitiman y reivindican sus crímenes. Así no hay convivencia posible. Y no es por las víctimas, sino por quienes se nie- gan a asumir su responsabilidad moral y reconocer el daño injusto que causaron”. La primera mesa redonda, titulada “Los límites de la Memoria ante los claroscu- ros de la Historia: ¿cómo recordar a las víctimas que también fueron victima- rios?”, abordó el debate ético en torno a las llamadas “víctimas-victimarios” y las fronteras morales de la memoria. En ella participaron Galo Bilbao, profesor de la Universidad de Deusto y miembro de su Centro de Ética Aplicada; el escritor Joseba Eceolaza; y el historiador Gaizka Fernández Soldevilla, responsable del área de Investigación del Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo. Tras una pausa a las 12:30 h, la segun- da mesa redonda —“La ‘socialización del sufrimiento’, treinta años después: la Verdad ante el negacionismo”— ana- lizó esta siniestra estrategia de terror impulsada por ETA y por la izquierda abertzale en los años noventa, así como el intento actual de sectores de la izquier- da abertzale por negar su existencia. En esta mesa participaron Eider Nafarrate, investigadora del Instituto de Historia Social Valentín de Foronda; Raúl López Romo, historiador y responsable del área de Educación y Exposiciones del Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo; y Pablo P. Cid Fernández, abogado penalista en la reapertura del sumario de Gregorio Ordóñez contra los autores intelectuales del crimen. La jornada se reanudó por la tarde, a las 17:00 h., con la mesa “Del ostracismo a la dignidad: las víctimas invisibles como ejemplo de paz y convivencia”, en la que intervinieron Veronique Caplanne, hija de Robert Edouard Caplanne, asesinado por los GAL en 1985, y Consuelo Ordó- ñez, presidenta de COVITE y hermana de Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA en 1995. Ambas reflexionaron sobre el ostracismo al que han sido condenadas muchas víctimas del terrorismo, la ma- yoría, puesto que, por no encajar en de- terminados relatos políticos, han sufrido la indiferencia social e institucional más absoluta. Desde COVITE se reivindicó su ejemplo como referentes de paz y convi- vencia democrática. La clausura del encuentro tuvo lugar a las 18:00 h, a cargo de la presidenta de COVITE, C onsue lo Or dóñez. “Muchas víctimas siguen viviendo en la soledad y el ostracismo, sin apoyo político, social, ni institucional, y sin justicia”
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