FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 93
56 ASOCIACIONES Y FUNDACIONES XXIII SEMINARIO FERNANDO BUESA “2000. LA VUELTA DEL TERROR” La Fundación Fernando Buesa Blanco y el Instituto de Historia Social Valentín de Foronda organizaron conjuntamente su seminario anual que abordó la socialización del sufrimiento tras la tregua de 1999. FUNDACIÓN FERNANDO BUESA BLANCO H an pasado 25 años des- de la escalada terrorista de ETA en el último año del siglo XX, lo que nos permite mirar con una mayor perspecti- va lo sucedido en aquel año tan terrible. Los distintos expertos participantes en el XXIII Semi- nario contribuyeron, sin duda, a analizar este periodo tan negro, tanto desde el punto de vista de los movimientos que se produje- ron en ETA y su entorno social y político, como de los cambios en la propia sociedad vasca, que nunca, hasta ese momento, es- tuvo más cerca de una fractura que la convirtiera en una socie- dad escindida. La aprobación en 1995 de la ponencia Oldartzen , con la que la izquierda abertzale desplegó una estrategia de “socializa- ción de sufrimiento” para ex- tender “el conflicto” a toda la ciudadanía, supuso la puesta en marcha, mediante la kale borroka , de acciones genera- lizadas de amedrentamiento y acoso ciudadano. Después, la ruptura en 1999 de la tregua de ETA, con atentados selectivos dirigidos contra representantes democráticos, magistrados, mi- litares y policías, intelectuales y periodistas, constituyó un de- safío sin precedentes al Estado de derecho, en una pretendida demostración de fuerza que, a la postre, no fue sino el canto del cisne de la organización terrorista, el principio del fin. Los asesinatos de Fernando Buesa, José Luis López de La- calle, Juan Mari Jauregui, Er- nest Lluch y también de otros tantos representantes políticos locales, así como el atentado contra José Ramón Recalde, han llevado a hablar del año de los magnicidios. La aprobación del Pacto de Estella-Lizarra en 1998, que rompió con los principios que inspiraron el Pacto de Ajuria Enea y la unidad democrática frente al terror, sustituyéndolo por la acumulación de fuerzas nacionalistas y la exclusión de los partidos no nacionalistas, fracturó dramáticamente la sociedad vasca. En el Semi- nario se analizaron la res- puesta social, institucional, policial y judicial a la ofensiva de ETA, así como la reacción política mediante el Pacto por las libertades y contra el terrorismo, la aprobación de la Ley de partidos y la poste- rior ilegalización de los que apoyasen el terrorismo. Esta respuesta múltiple fue deter- minante para llegar al fin de ETA. Fue de reseñar la mesa que reunió a representantes de los distintos grupos políticos, protagonistas en aquel tiempo fatídico, que dieron un ejem- plo de sinceridad, autocrítica y respeto al diferente, que es de agradecer en estos tiempos tan poco propicios para el diálogo democrático.
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