FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 95

19 ACTUALIDAD este fenómeno respondía en gran medida a procesos de autorradicalización alimenta- dos por la propaganda digital de organiza- ciones como Daesh o Al Qaeda, difundida a través de redes sociales, plataformas de streaming o incluso videojuegos. En este sentido, se destacó que el entorno online se había convertido en un espacio prioritario de captación, donde los jóve- nes, en muchos casos con carencias socia- les o emocionales, encontraban una falsa sensación de pertenencia. Los expertos describieron cómo, a través de conteni- dos aparentemente inofensivos o incluso con estética de videojuegos, se producía el primer contacto que podía derivar en procesos más avanzados de radicalización. Las jornadas del 11 de junio abundaron en esta línea, abordando el análisis del terrorismo global desde una perspectiva internacional, los desafíos de las ame- nazas cibernéticas y la arquitectura de respuesta en España. También se incluyó un espacio de memoria con el acto “Un recuerdo a las víctimas del terrorismo: Los novios de Cádiz”, que reforzó la di- mensión humana del congreso y su com- promiso con el recuerdo permanente. El programa concluyó el 12 de junio con mesas centradas en el conocimiento del extremismo violento y las tendencias del fenómeno terrorista, así como en la inciden- cia de factores como los trastornosmentales asociados. Sin embargo, el momento más significativo de la clausura fue el homenaje a las víctimas del terrorismo, en el que la Fundación volvió a ocupar un lugar central. El presidente de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Juan Benito Valenciano, fue el encargado de leer un manifiesto InMemo- riam que sintetizó el espíritu del encuentro. En su intervención, reivindicó a las víctimas como “la conciencia moral de nuestra de- mocracia” y recordó que no son cifras, sino “vidas, nombres e historias truncadas” que interpelan a toda la sociedad. El manifiesto subrayó la deuda moral permanente que España mantiene con las víctimas y la necesidad de sostenerla sobre cuatro pilares esenciales: memoria, dignidad, justicia y verdad. Asimismo, rechazó cualquier forma de banalización del terrorismo y defendió la importancia de transmitir el legado de las víctimas a las nuevas generaciones como herra- mienta fundamental de prevención. EnCádiz, ciudad símbolo del constituciona- lismo español, el acto adquirióun significado especial al vincular la defensa de la democra- cia con el recuerdo de quienes más han su- frido por ella. La intervención incidió en que el terrorismono logró quebrar la convivencia ni imponersemediante elmiedo, gracias a la fortaleza de la sociedad, la actuación de las instituciones y la dignidad de las víctimas. El congreso cerró así tres jornadas de in- tenso debate en las que se puso de mani- fiesto la evolución de las amenazas terro- ristas, la importancia de la cooperación internacional y la necesidad de adaptar los mecanismos de prevención y respues- ta. Pero, por encima de todo, dejó claro que cualquier análisis o estrategia debe situar a las víctimas en el centro. La presencia constante de la Fundación Víctimas del Terrorismo, tanto en los actos institucionales como en la dimensión hu- mana y ética del encuentro, evidenció que la memoria sigue siendo un elemento im- prescindible para construir una conviven- cia sólida. Como se reiteró en la clausura, una sociedad que honra a sus víctimas no solo preserva su dignidad, sino que se for- talece frente a cualquier forma de violencia.

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