FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 95

43 ASOCIACIONES Y FUNDACIONES tavoces de la “Korrika” que reivindicaron abiertamente la excarcelación de los presos de ETA. En este sentido, entre los episodios más graves de esta edición de 2026 figura- ron la cesión del testigo a tres miembros de ETA en San Sebastián—Balbino Sáenz, Mikel San Argimiro y Xabier Atristain—; la cesión, en Bilbao, del testigo a la portavoz de SARE, Bego Atxa, y al hijo del miembro de ETA fallecido Kepa del Hoyo; o la utili- zación, en Pamplona, de un niño que portó el lekuko con una camiseta con la imagen del miembro de ETA Patxi Ruiz, asesino de Tomás Caballero; y la lectura del mensaje final de la “Korrika” por parte de Aitzol Gil de San Vicente Pla, hijo de quien fuera jefe de ETA David Pla. Tanto la Fundación Fernando Buesa Blanco como COVITE consideraron moralmente inaceptable la instru- mentalización simbólica de hijos de miembros de ETA para transmitir los mensajes de la entidad organizadora de la “Korrika” y portar el testigo de la carrera. Ningún hijo es responsable de los crímenes de su padre, pero conver- tir esa circunstancia en un elemento de propaganda dentro de la “Korrika” es indigno e inmoral, y supone una nueva forma de blanqueamiento del terroris- mo y de humillación a sus víctimas. En la lectura del mensaje final de la “Korri- ka” la AEK señaló del hijo de David Pla que “vivió hasta los siete años” en San Sebastián y después “llegó a Iparralde como consecuencia del conflicto políti- co y fue un niño con mochila”, como se conoce a los hijos de presos de ETA bajo la política de dispersión. Esto supone una evidente concordancia con el men- saje de blanqueamiento del terrorismo que difunde la izquierda abertzale. Para las entidades firmantes estos hechos no son episodios aislados ni inevitables. Muy al contrario: son posibles porque la entidad organizadora, AEK, los tolera. La excusa de que “no se puede controlar todo” quedó definitivamente desacredi- tada en esta edición. AEK ha demostra- do que sí puede intervenir y fijar lími- tes cuando quiere hacerlo. Lo ha hecho excluyendo a Comisiones Obreras de la “Korrika”, en un veto que la Fundación Fernando Buesa Blanco y COVITE ca- lifican como “sectario e injustificable”. Por tanto, resulta evidente que, si no impide la exhibición de imágenes de etarras, la cesión del testigo a quienes fueron miembros de la banda o la di- fusión de consignas de apoyo a presos de ETA, no es porque no pueda, sino porque no quiere. Las entidades firmantes recordaron, ade- más, que la “Korrika” no es una iniciativa pública, sino una iniciativa privada orga- nizada por AEK, que sin embargo sigue recibiendo respaldo económico, institu- cional y político por parte de numerosas administraciones públicas. Por ello, con- sideran inaceptable que las instituciones sigan subvencionando, patrocinando o comprando kilómetros de una iniciati- va en la que se permite, una edición tras otra, la exaltación del terrorismo de ETA mediante quienes fueron sus miembros. “Condenar estos hechos ya no es sufi- ciente. Hay que pasar de las palabras a la acción. Cada institución pública que continúe financiando la ‘Korrika’ pese a todo lo que ocurre en ella está contribu- yendo a legitimar esta perversión moral”, denuncian las entidades firmantes. Por ello, la Fundación Fernando Buesa Blanco y COVITE finalizaron el comu- nicado exigiendo al Gobierno Vasco, a las diputaciones forales, al Parlamento Vasco, al Gobierno de Navarra, al Par- lamento de Navarra, a los ayuntamien- tos y al resto de entidades públicas que suspendan cualquier fórmula de cola- boración económica con la “Korrika” mientras AEK no condene de forma clara y pública todos los actos de apo- yo a miembros de ETA producidos en el marco del evento y adopte medidas concretas y eficaces para impedir que vuelvan a repetirse. Las entidades firmantes subrayaron que su denuncia no va dirigida contra quie- nes participan en la “Korrika” de buena fe en defensa del euskera, sino contra quienes instrumentalizan esta carrera para exaltar a miembros de ETA y contra la organización que lo permite. Mezclar la legítima defensa de una lengua con el apoyo a quienes cometieron asesinatos y otros crímenes terroristas es indecente, inmoral y profundamente ofensivo para las víctimas del terrorismo y para cual- quier sociedad democrática.

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