FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 95
47 ASOCIACIONES Y FUNDACIONES De las dificultades para reconstruir proyec- tos personales y familiares. Y también de la necesidad de seguir encontrando espacios donde compartir estas experiencias. APRENDER A VIVIR CON EL DOLOR Quizá uno de los momentos más conmo- vedores fue escuchar a quienes perdieron a un ser querido en los atentados del 11 de marzo. Sus palabras transmitieron una mezcla de tristeza, fortaleza y esperanza que resulta difícil describir. Aprender a aceptar ausencias dolorosas, aprender a convivir con secuelas impor- tantes no es sencillo. Porque el tiempo no elimina el dolor, aunque permita en- contrar nuevas formas de integrarlo en la propia vida. Es un logro que lo que pare- cía imposible acabe convirtiéndose en un camino de resistencia cotidiana. Y en ese sentido, la memoria no es una carga que impida avanzar. Es precisa- mente lo que permite hacerlo. Recordar significa reconocer lo ocurrido, honrar a quienes ya no están y evitar que el sufri- miento quede reducido a una nota a pie de página en la historia colectiva. LA MEMORIA COMO RESPONSABILIDAD DEMOCRÁTICA La visita a Oviedo también sirvió para reivindicar una idea fundamental: la me- moria de las víctimas no pertenece única- mente a quienes sufrieron directamente los atentados. Es una responsabilidad democrática que interpela al conjunto de la sociedad. Las víctimas llevan años advirtiendo del riesgo de que el paso del tiempo diluya el recuerdo de lo sucedido. Las nuevas generaciones han crecido alejadas de muchos de los episodios de violencia que marcaron la historia reciente de España. Para ellas, algunos atentados forman par- te ya de un pasado lejano. Precisamente por eso adquieren tanta importancia los actos públicos de home- naje. No se trata únicamente de recordar a quienes murieron en unas fechas con- cretas. También se trata de transmitir valores democráticos y de explicar qué significó, qué sigue significando, el te- rrorismo para nuestra sociedad. El terrorismo intentó imponer proyec- tos políticos mediante el miedo y la violencia. Frente a ello, la memoria de las víctimas representa la defensa de la dignidad humana, la convivencia demo- crática y el rechazo de cualquier forma de fanatismo. Durante el acto celebrado en Oviedo se in- sistió en que lamemoria constituye, enmu- chas ocasiones, la última justicia posible. Cuando ya no es posible devolver la vida a quienes fueron asesinados ni reparar com- pletamente el daño causado, permanece la obligación moral de recordarlos. HOMENAJE PARA CONSEGUIR VERDAD, MEMORIA Y PAZ Al finalizar el acto, resonó una vez más el lema que ha acompañado a la Asociación 11-M desde sus orígenes: su compromiso con la verdad, la justicia y la reparación, su firme propósito de construir memoria y trabajar por la paz. Son palabras que resumen más de dos dé- cadas de esfuerzo colectivo. Y que explican el sentido profundo de iniciativas como la celebrada enOviedo. No se trata únicamen- te demirar hacia atrás. Se trata de construir un futuro donde el sufrimiento de las vícti- mas tenga un reconocimiento permanente y donde las nuevas generaciones compren- dan el valor de la convivencia democrática. La jornada concluyó con una ofrenda floral y un minuto de silencio. Y en él es- tuvieron presentes quienes perdieron la vida, quienes sobrevivieron a los atenta- dos y quienes continúan afrontando sus consecuencias cada día. No solo el 11 de marzo, cualquier día es importante. Mientras exista alguien dis- puesto a recordar, las víctimas nunca se- rán olvidadas. Porque la memoria no devuelve lo perdi- do. Pero sí impide que desaparezca. Y en esa batalla contra el olvido, librada día tras día por las víctimas del terrorismo, Oviedo volvió a convertirse durante unas horas en un espacio de encuentro, digni- dad y esperanza.
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