FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 95

74 TESTIMONIO “Se aprende a convivir con la pérdida, pero esta no desaparece nunca, siempre hay una ausencia que te acompaña” ` Texto: Ana García HIJA DE JOSÉ MARÍA LÓPEZ-MENCHERO MORAGA Pilar López-Menchero Durante más de dos décadas, Pilar ha mantenido vivo el re- cuerdo de su padre a través de las historias familiares, las conversaciones compartidas y esos pequeños detalles que se resisten al paso del tiempo. José María López-Menchero Mo- raga, natural de Daimiel, había construido su vida en Alcalá de Henares junto a su familia, donde residía desde hacía diecisiete años. Subteniente del Ejército de Tierra, trabajaba en la Jefatura de Cría Caballar, una labor estrechamente vinculada a su pasión por los caballos. Tenía 44 años cuando, la mañana del 11 de marzo de 2004, subió al tren de las 7:10 con destino a Atocha sin imaginar que aquel trayecto sería el último. Hoy, su hija le recuerda como un hombre entregado a los suyos, siempre dispuesto a aprender y a inte- resarse por todo cuanto le rodeaba. La informática, los documentales de naturaleza o los partidos del Real Madrid formaban parte de una vida cuya huella permanece en la memoria de quienes le quisieron.

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