FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO 96
4 APUNTE EDITORIAL EDUCAR LA MEMORIA, CONSTRUIR EL FUTURO Educar en memoria no significa quedarse anclados en el pasado. Significa comprenderlo para interpretar mejor el presente y construir un futuro donde la violencia jamás encuentre justificación En una sociedad sometida a cambios constantes y a una velocidad informa- tiva que a menudo diluye los recuerdos colectivos, mantener viva la memoria se ha convertido en una responsabilidad de- mocrática de primer orden. No hablamos únicamente de preservar el pasado, sino de garantizar que las nuevas generacio- nes comprendan qué ocurrió, quiénes sufrieron las consecuencias del terroris- mo y por qué la defensa de la libertad, la dignidad humana y la convivencia nunca puede darse por descontada. Con esa convicción afrontamos el tramo final de 2026, después de un intenso calendario académico que nos ha lleva- do a colaborar con cinco universidades españolas en un programa formativo impulsado conjuntamente por la Funda- ción Víctimas del Terrorismo y el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo. Cinco cursos que comparten un mismo propósito: acercar el conocimiento sobre el terrorismo y sus consecuencias a es- tudiantes, docentes y ciudadanía desde el rigor, la reflexión crítica y el respeto a las víctimas. La memoria constituye el principal pa- trimonio moral de quienes defendemos los derechos y la dignidad de las víctimas del terrorismo. Sin ella, la justicia pierde parte de su sentido y la sociedad corre el riesgo de caer en la indiferencia, la ba- nalización o los relatos distorsionados de lo ocurrido. La memoria nos permite identificar con claridad quiénes fueron las víctimas y quiénes los verdugos; nos ayuda a preservar la verdad frente al ol- vido y a transmitir valores esenciales para la convivencia democrática. Por eso creemos que la educación es uno de los instrumentos más eficaces para fortalecer esa memoria compartida. Las aulas son espacios privilegiados para el conocimiento, pero también para la for- mación en valores. En ellas se construye ciudadanía, se desarrollan actitudes crí- ticas y se consolidan los principios que sostienen nuestras democracias. Cuando la memoria entra en el ámbito educativo, deja de ser únicamente un ejercicio de re- cuerdo para convertirse en una poderosa herramienta de transformación social. Educar en memoria no significa quedarse anclados en el pasado. Significa compren- derlo para interpretar mejor el presente y construir un futuro donde la violencia jamás encuentre justificación. Significa ofrecer a los jóvenes herramientas para detectar los discursos de odio, combatir la intolerancia y rechazar cualquier forma de radicalización. Significa, también, enten- der que la democracia no es una realidad permanente e irreversible, sino un bien que debe ser protegido día a día mediante el compromiso cívico y el respeto a los de- rechos fundamentales. En este contexto, resulta especialmente im- portante acercar a las nuevas generaciones el testimonio de las víctimas del terrorismo. Muchas de las personas que hoy ocupan las aulas universitarias nacieron cuando algunas de las etapas más duras del terro- rismo ya habían quedado atrás. Para ellas, aquellos acontecimientos forman parte de una historia que pueden percibir como lejana. Sin embargo, sus consecuencias si- guen presentes en miles de ciudadanos y familias que sufrieron la pérdida de seres queridos, heridas físicas, secuelas psicoló- gicas o años de miedo e intimidación. Es- cuchar sus voces y conocer sus experiencias es una manera de humanizar la historia y comprender el verdadero alcance del daño causado por el terrorismo. Bajo esa premisa se han desarrollado las cinco iniciativas académicas organi- zadas este año por ambas fundaciones públicas. La primera de ellas, celebra- da en la Universidad Rey Juan Carlos, abordó los desafíos actuales que plantea la amenaza yihadista y las nuevas diná- micas de la radicalización. En un mundo cada vez más interconectado, donde las redes sociales y los entornos digitales desempeñan un papel creciente, resul- taba imprescindible analizar cómo han evolucionado los riesgos y cuáles son los retos que afrontan las instituciones responsables de la prevención y la lucha contra el terrorismo.
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