FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 91
72 TESTIMONIO ver cómo algunos defienden con entusias- mo ideas que, en el fondo, atentan contra los derechos humanos. ¿Qué supuso para usted participar en la exposición del 40 aniversario del atentado organizada por la Fundación Víctimas del Terrorismo? Fue muy importante, porque por primera vez vi y hablé con otras víctimas. Algunos eran familiares, otros habían estado pre- sentes o habían perdido a alguien, pero hasta entonces nunca había tenido con- tacto con ellos. ¿Conocer aotras víctimas leha ayudado? Sí, me hizo bien. Por primera vez vi a per- sonas que estuvieron allí o que perdieron a alguien ese día, y me sentí identificado, algo que hasta entonces no me había pa- sado. Curiosamente, conocí antes a víc- timas del 11-M que del atentado de El Descanso. A veces se comparan ambos atentados, pero lo que realmente fue distinto no fue lo que ocurrió, sino el tratamiento que re- cibimos los afectados. En nuestro caso, no hubo ayudas ni protocolos de apoyo; todo eso llegó después, a raíz del 11-M. Siempre lamentaré que entonces no existiera nin- gún tipo de acompañamiento. En mi caso, he salido adelante con cierta estabilidad, pero sé que otros no tuvieron esa suerte. Durante años no se nos ofreció ayuda al- guna. Hoy entiendo que el apoyo psicoló- gico no es para olvidar, sino para aprender a vivir con lo que pasó. Yo he tenido que hacerlo a base de esfuerzo y tiempo. Ahora solo quiero mirar hacia adelante, disfrutar de mi familia y, dentro de lo posible, ser feliz. Ha dicho que las víctimas de El Descan- so han sido “las grandes olvidadas”… Todos hemos visto noticias sobre otros atentados, pero del de El Descanso ape- nas se habla. Solo se recuerda en fechas muy concretas, como el 25 aniversario o el reciente 40 aniversario. Creo que nunca había tenido tanta visibilidad como ahora, aunque han tenido que pasar casi cuatro décadas para que se le preste atención. Si no fuera porque los ataques yihadistas siguen ocurriendo y, desgraciadamente, pasó lo del 11-M, este atentado seguiría en el olvido. ¿Cómo se lleva el hecho de que nadie haya rendido cuentas por lo que pasó? No hay detenidos ni pruebas claras, solo muchas teorías y conjeturas. Esa falta de justicia pesa mucho. Si algún día se juzga- ra a alguien y se demostrara que fue res- ponsable, no cambiaría mi vida, pero al menos podría cerrar un capítulo que lleva abierto mucho tiempo, esa incertidumbre que siempre ha estado ahí. Quien hizo algo así no debería estar libre. De todos modos, si me cruzara hoy con esa perso- na, probablemente no sentiría nada. Los 40 años sin mi madre no me los pueden devolver. A veces me duele que haya gente que ni siquiera sepa de qué atentado hablamos, cuando murieron 18 personas y hubo de- cenas de heridos. Cuando hablamos de memoria, dignidad y justicia… para mí, lo más importante es la memoria. La digni- dad la sostenemos nosotros. Y la justicia, en este caso, creo que nunca va a llegar. Ni aunque mañana condenaran a alguien. Porque la verdadera justicia sería que me devolvieran a mi madre, y eso no va a ocu- rrir. Yo seguiré siendo huérfano. Y eso ya no lo cambia nadie. ¿Cree que al ser el primer ataque yi- hadista masivo en España marcó una nueva forma de entender el terroris- mo? La verdad es que no. Tuvo muy poca re- percusión porque los medios casi no in- formaron sobre lo que pasó. Sucedió a una hora en la que los periódicos ya no podían incluir la noticia, y por eso no caló entre la opinión pública. Al día siguiente casi no se habló, y cuando lo hicieron, fue con muy poca información, como una necrológica breve que apenas daba contexto. Se señaló a un grupo palestino porque el restauran- te era frecuentado por militares estadou- nidenses, aunque nunca murió ninguno… o eso creíamos. Hace poco se ha publicado que quizá sí hubo bajas y que incluso se ocultaron. Entonces uno no puede evitar preguntarse si hubo interés en silenciarlo para no hacer crecer el conflicto. Pero al final, todo son suposiciones. “Mi madre era una chica de 22 años, llena de vida y con toda una historia por escribir” “No se trata solo de la persona que fallece, sino de todo lo que esa persona significaba para su familia y seres queridos”
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