FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 92

EDUCACIÓN, CULTURA Y CONVIVENCIA 16 estudiando cuarto curso de carrera escuchó el testimonio de Salvador Ulayar en su libro Morir para contarlo, donde cuenta el asesi- nato de su padre por ETA en Echarri-Ara- naz (Navarra), el 27 de enero de 1979. Escauriaza tras esta primera toma de contacto con víctimas del terrorismo y sus posteriores investigaciones, define a éstas como: “cualquiera que sufra daños físicos, psicológicos o emocionales inme- recidamente, y no las personas asesinadas o heridas”, y afirma que en cada uno de los familiares “funcionan mecanismos de supervivencia muy diferentes”. La sesión de tarde estuvo centrada en la mesa redonda “Interpretando la realidad: en el papel de las víctimas”, moderada por Virginia López de Maturana y con par- ticipación del actor Xoán Fórneas Rey, la productora Nerea García Guillén y el director de cine Jon Viar Aparicio. Fórneas fue el actor que encarnó al guar- dia civil José Antonio Pardines en la serie La Línea Invisible, un papel que para él “fue fácil y no lo fue” por la dificultad que tuvo intentar “humanizar al personaje para no revictimizarlo”. Jon Viar trajo a colación la serie Traido- res, donde cuenta la historia de su padre, militante de ETA juzgado en el Proceso de Burgos, y de otros que fueron dejando la banda cuando llegó la democracia. Para Viar “no tenía sentido hacer justificación de una ETA buena” y destacó que siem- pre ha querido mostrar que las víctimas de ETA fueron asesinadas en nombre de “una ideología racista y supremacista”. Por último, Nerea García Guillén explicó cómo su productora hizo los documen- tales Muerte en Amara y Beldurra, con- siderando importante, por su parte, que pueda haber “películas y documentales que contribuyan a la memoria histórica”. EN PRIMERA PERSONA La segunda jornada estuvo dedicada a los directores, guionistas y productores que contaban sus propias experiencias desde sus trabajos. El donostiarra Borja Cobea- ga aportó su visión del acercamiento a las víctimas desde el humor con sus películas Negociador (2014) y Fe de etarras (2017), y antes con serie de Euskal Telebista Vaya Semanita. Cobeaga defiende que el humor “empieza a introducirse por rendijas que no esperabas” y que con Vaya Semanita trasladaron “el pulso de la calle a la tele”. Era, según Cobeaga, una manera de des- dramatizar y de tomar con humor “no el terrorismo, sino la vida en Euskadi con el terrorismo”. Ana Díez Díaz, profesora jubilada de La Universidad Carlos III y de la ECAM, además de directora y guionista de cine, centró su intervención en la película An- der eta Yul (1989), planteada con “dos amigos del alma desde el seminario, para saber manejar la muerte”, donde uno es vendedor de drogas y el otro miembro de un comando de ETA. La idea de Ana Díez con esta cinta era superar “la épica de la lucha o la represión” y que tomara “otro camino, en el que el bien y el mal se en- tremezclaran”. El gran éxito de Abel García Roure, guio- nista y director de cine, ha sido la serie La Línea Invisible emitida por Movistar+, uno de los mayores récords de audiencia en los últimos cinco años. Como creador y productor ejecutivo de la misma, García Roure reveló en San Sebastián que “la des- mitificación era la esencia del proyecto”, porque “hay que cerrar el libro de ETA, pero antes vamos a leerlo y escribirlo de principio a fin”. Para producir la serie so- bre la ETA del franquismo trabajó a fondo en la historia y los personajes siendo “lo más fieles a lo que podíamos conocer”. Y cerró el curso, el director y productor cinematográfico Ángel Blasco Marqueta con El viaje de Arián, un cortometraje de 1995 y un largometraje en 2000 basado en el anterior. La historia de una estu- diante que frecuenta ambientes radicales abertzales y pasa del terrorismo callejero a integrarse en un comando de ETA como chivata, en un viaje en el que abandona su entorno social y familiar para entrar en un mundo sin retorno. Ángel Blasco mostró varios clips de la película y recordó que tanto el cortometraje como el largo- metraje se hicieron en los años de mayor efervescencia del terrorismo callejero, tras casi cuatro años de investigación. Según él, lo que le movió a esta producción au- diovisual no fue dirigirla a los ya conven- cidos contra ETA, sino a “la gente de la kale borroka y lo que suponía para ellos cruzar esa línea”. CURSO UPV CINE

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