FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 92

41 ASOCIACIONES Y FUNDACIONES y tolerancia. La banda terrorista represen- taba todo lo contrario: imposición violenta, exclusión, odio al diferente. Los ciudadanos con edad suficiente siguen emocionándose con la zozobra, la esperanza frustrada, la in- dignación, la compasión ante la víctima y la repulsa al terrorismo que sintieron durante cuatro días que cambiaron la historia de la lucha contra el terrorismo sufrido enEspaña. Recordamos las emociones y las acciones que millones de ciudadanos españoles vivieron aquellos días mientras intentábamos salvar una vida arrancada de la normalidad con la máxima crueldad y villanía. Sus secuestrado- res, no podemos olvidar sus nombres: Javier GarcíaGaztelu, Txapote , IrantzuGallastegui y Javier García Gaztelu. Secuestraron a Mi- guel Ángel Blanco a primera hora de la tarde un 10 de julio de 1997, cuando este iba a tra- bajar. Le retuvieron 48 horas y el 12 de julio lo sacaron de su escondite, lo llevaron a una zona boscosa de Lasarte (Guipúzcoa) y, ma- niatado, con los ojos vendados y de rodillas, le dispararon dos tiros de calibre pequeño que le hirierondemuerte, permaneciendo conun hilo de vida durante 12horas, hasta fallecer la madrugada del día 13. ETA chantajeó al gobierno y a toda la socie- dadexigiendo, parano cumplir suamenaza, el acercamientoal PaísVascode todos sus presos terroristas.No claudicamos, nos rebelamos cí- vicamente ynosmantuvimos unidos y firmes. Ermua, el municipio de Miguel Ángel, se convirtió en un símbolo de resistencia al te- rrorismo. El comportamiento ejemplar de los vecinos ante el secuestro de Miguel Ángel se transmitió a toda la sociedad española, que resistió durante tres días ocupando las ca- lles y ¡por fin!, tras 777 víctimas mortales de ETA, respondiendo sinmiedo, con claridad y firmeza contra la banda y sus cómplices. En las calles se gritó: “Sin pistolas no sois nada”, “ETAyHB, lamisma cosa es” . Semantuvo la dignidad por encima del miedo y la determi- nación contra aquellos que llevaban décadas atacando la convivencia, los terroristas: los que ponían bombas y los que pedían el voto para legitimar el terrorismo, expandiendo miedo y odio. No vamos a olvidar los hechos, ni la maldad de los asesinos, ni la inocencia de esta víctima que llevamos en el corazón como símbolo de todas y cada una de lasmiles de víctimas que han tenido que sufrir el zarpazo terrorista durante más de 50 años: asesinados, heri- dos, amenazados, extorsionados, exiliados, los familiares y compañeros de todas ellas. No vamos a olvidar que toda la sociedad es- pañola vivió bajo el yugo de ETA, ni el gran sacrifico de los Cuerpos y Fuerzas de Seguri- daddel Estadoque enprimera línea lucharon sin descanso contra esta lacra criminal. Esta parte de nuestra historia reciente nos perte- nece, nosotros la padecimos y la superamos, es nuestra, nos conforma y nos ha convertido en lo que somos y en lo que queremos ser: una sociedad formada por unos ciudadanos conscientes, sensibles y comprometidos con una democracia de calidad que impida la victoria de los falsos relatos, la banalización y la legitimación del terrorismo, la indignidad de las humillaciones a las víctimas, referen- ciamoral de nuestra convivencia. Es nuestro deber compartir lamemoria de las víctimas y aprender de lo vivido y sufrido, transmitirla a los jóvenes que tienenderecho a conocer esta parte de la historia de su país. Miguel Ángel, unhombre libre, un ciudadano valiente, representante de las siglas de uno de los partidos políticos constitucionalistas ata- cados por la barbarie deETA. Un joven, ami- go de sus amigos, buen hijo y ciudadano, un chiconormal, comprometido con la libertad y el sentimiento de sentirse vasco y español sin complejos ante los fanáticos de la identidad, en un tiempo de salvajismo político En el significado social y político de Miguel Ángel Blanco se concentran los principios de la civilización y del Estado de derecho, de la decencia moral. Miguel Ángel Blanco se ha convertido en un héroe, a su pesar, en un símbolo de convivencia y unidad que repre- senta lo mejor que hemos sabido construir socialmente como nación que lucha contra sus enemigos. El suelo ético sobre el que de- bemos construir nuestras libertades. ETA ya no mata pero su legado permanece. Subrazopolítico, EHBildu , ha continuado la ideología de exclusión y odio a España por la que la bandamató, representa e integra a te- rroristas en sus listas electorales, no condena la violencia terrorista que vulneró los dere- chos humanos y cívicos demiles de españoles, legitima el terror en las calles del País Vasco y Navarra y sigue defendiendo los objetivos políticos por el que se mató y se persiguió a muchos inocentes. Los testaferros deETA tie- nen más poder político que nunca porque el gobiernodeEspañahapactado con ellos para mantenerse en el poder y esta situación ética y políticamente insostenible es una anomalía democrática que revictimiza a las víctimas del terrorismo y que seguimos denunciando en coherencia con lo que vivimos hace 28 años: unidad y aislamiento de los violentos, Esta- dode derecho y firmeza democrática. El pago por esta colaboración responde con impuni- dad a la exigencia de justicia que las víctimas reclaman. Respetar el Espíritu de Ermua , respetar a Miguel Ángel Blanco, exige no claudicar ante la legitimación del terrorismo, ante su blanqueamiento, ante la impunidad que los terroristas y sus cómplices imponen día a día. Los asesinos de Miguel Ángel Blanco deben cumplir sus condenas, sin atajos, sin alegalidades, por justicia. Construyamos una memoria del terrorismo y sus víctimas que defienda la democracia constitucional por la que dieron la vida miles de españoles. Hon- remos este sacrificio. Gracias, a los miles de ciudadanos y decenas de municipios que están conmemorando estos días a Miguel Ángel Blanco. Estamos convencidos de que la fuerza de suMemoria nos ayuda a seguir luchando contra el olvido y la impunidad.

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