FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 94
39 ASOCIACIONES Y FUNDACIONES organizado por el Ministerio del Interior en el auditorio del la Institución Libre de Enseñanza. El 10 de marzo, acudimos a colocar una corona de laurel, con el consejero y la vi- ceconsejera de Justicia de la CAM, en El Espacio de Recogimiento y Homenaje dentro de la estación de Atocha. Y unas horas después, al Acto-Memorial de re- cuerdo y homenaje a las Víctimas del 11M en su XXII aniversario, en la sede de la Delegación de Gobierno. Por la tarde, también estuvimos en la XXII Entrega de Premios de la Fundación Rodolfo Benito. Y, por último, en la ofrenda floral en el Monumento al 11M de Getafe. El 11 de marzo, empezamos la jornada con el Acto Solemne en recuerdo de los Atentados Terroristas del 11 de marzo de 2004, con la presidenta de la Comunidad y el alcalde de Madrid. Luego acudimos, como todos los años, a los cuatro focos de los atentados: Atocha, con CCOO y UGT; Calle Téllez; Santa Eugenia, con la Concejalía de Villa de Vallecas, y El Pozo, con las AAVV y Con- federación de asociaciones de Puente de Vallecas. En todas ellas, tras un minuto de silencio y el acostumbrado discurso de nuestra presidenta, hicimos sendas ofren- das florales. Gracias a la colaboración de muchos so- cios, también acudimos a los actos de Al- calá de Henares, Alcorcón, Fuenlabrada, Leganés, Móstoles, Parla y la Embajada de Rumanía. Nuestra vicepresidenta, Bianca Luca, nos representó, asimismo, ese día 11, en el Día Europeo de las Víctimas del terrorismo celebrado en Bruselas. Finalmente, el jueves 12 finalizamos los actos de homenaje de Getafe, con un concierto de VokalArs en el Teatro García Lorca. DISCURSO POR EL XXII ANIVERSARIO DEL 11 DE MARZO Buenos días a todas y a todos. Gracias a las instituciones que hoy nos acogen, a quienes han hecho posible este acto y a to- das las personas que habéis decidido estar aquí, acompañándonos una vez más en un día que no pertenece solo al calendario, sino también a la conciencia colectiva de nuestro país. Un saludo muy especial a las víctimas, a sus familias, a quienes sobre- vivieron, a quienes cuidaron. Y también a quienes, sin haber estado allí, han de- cidido no mirar hacia otro lado durante estos veintidós años. Porque recordar no es un gesto automático. Recordar es una decisión ética. Y hoy estamos aquí porque seguimos eligiendo recordar. Han pasado veintidós años. Una cifra que puede parecer lejana para quien la observa desde fuera. Pero no para noso- tros. El tiempo no borra las ausencias. No suaviza los silencios. No reconstruye las vidas que quedaron rotas aquella maña- na. Perdimos a seres muy queridos, tan- tos que aquí no podemos decir todos sus nombres. Aunque los llevamos siempre en los labios. Y en el corazón. Fueron 68 en la estación de El Pozo. 64 junto a la calle de Téllez. 34 en la estación de Atocha. 16 en la estación de Santa Eu- genia. Y el resto, hasta 191, en los hospi- tales. Después se sumó el GEO que murió en Leganés. Y diez años más tarde se nos fue Laura, sin haber despertado del coma. De ahí el cómputo terrible de 193. Pero nuestros muertos siguen estando. Están en las sillas vacías. En los cum- pleaños. En las navidades. En las bodas o las fiestas que ya nunca se celebran igual. Están en los trayectos cotidianos que de- jaron de ser normales para siempre. Y nuestros más de dos mil heridos siguen doliendo. Porque las heridas del terroris- mo no terminan cuando acaba la noticia. Continúan en los hospitales. En las tera- pias. En las dificultades laborales. En la
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