FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 94

4 APUNTE EDITORIAL LA MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS COMO COLUMNA VERTEBRAL DE LA DEMOCRACIA Desde la publicación del último número de esta revista, la Fundación Víctimas del Terrorismo ha avanzado con determinación en su compromiso: acompañar a las vícti- mas, preservar su memoria y fortalecer una sociedad más consciente, justa y resiliente. Marzo nos ha devuelto a esa cita con la dig- nidad y el recuerdo. El 6 de marzo, Sus Ma- jestades los Reyes presidieron el concierto homenaje a las víctimas del terrorismo, un acto sobrio y emotivo que volvió a subra- yar el respaldo firme de la Corona a quienes han sufrido la violencia terrorista. Días des- pués, el 9 y el 11 de marzo, participamos en los actos organizados por el Ministerio del Interior y por las asociaciones y fundacio- nes de víctimas, respectivamente, con mo- tivo del XXII aniversario de los atentados del 2004 en los trenes de Madrid. Y el 13 de marzo, Alcobendas volvió a convertir- se —por segundo año consecutivo— en un espacio de memoria compartida, con un I n memoriam celebrado en el Auditorio Paco de Lucía del Centro de Arte, organizado junto al Ayuntamiento del municipio, inte- grado en la red de Amigos de la Fundación. Todos estos actos —distintos en forma, idénticos en propósito— nos convocan en torno a tres ideas que vertebran nuestro trabajo: la memoria, la dignidad y el recha- zo inequívoco de la violencia. La presencia cercana y constante de la Jefatura del Esta- do aporta un simbolismo que trasciende la ceremonia: encarna el reconocimiento pú- blico, sostenido y transversal a las víctimas; un recordatorio de que la democracia se mide también por la forma en que abraza a quienes fueron golpeados por el terror. En cada concierto, ofrenda y acto cívico late el mismo mensaje: recordar no es quedarse anclado en el pasado, sino comprometerse con un futuro mejor construido a partir de lo vivido. Ese compromiso se proyecta también en los proyectos expositivos de la Fundación, herramientas poderosas de divulgación y sensibilización. En las últimas semanas se han inaugurado dos nuevas itinerancias de “ Atentados del 11M. Memoria de do- lor y solidaridad” : una en San Sebastián y otra en la Universidad de Castilla-La Mancha, en el campus de Ciudad Real. Ambas propuestas invitan a una mirada profunda y respetuosa sobre nuestra his- toria reciente, sus heridas y la respuesta cívica que las afrontó. A ellas se suma la muestra “ Cincuenta años de plomo. 1975- 2025, la senda sangrienta de los GRA- PO” , expuesta en el Ateneo de Madrid durante el primer trimestre del año, que recorre con rigor el itinerario criminal de la organización y la respuesta del Estado de derecho. La memoria, cuando se des- pliega en museos, universidades y centros culturales, se vuelve pedagógica: se acerca a la ciudadanía, interpela sin estridencias y construye conciencia. La Fundación mantiene un objetivo claro y constante: situar a las víctimas en el centro de la vida pública, defender sus derechos, preservar su memoria y contribuir a una sociedad comprometida con la libertad, la justicia y la dignidad.

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