FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 94

41 ASOCIACIONES Y FUNDACIONES heridos. Recordar a todas las víctimas es necesario. Pero olvidar el origen de esta fecha no es inclusión. Es dilución. No somos una abstracción histórica. Somos miles de personas que seguimos aquí. Per- sonas que vivimos con cicatrices visibles e invisibles. Personas que recordamos a todos y cada uno de los que murieron aquella mañana. Personas que seguimos reconstruyendo nuestras vidas cada día. No pedimos privilegios. Pedimos algo más básico: reconocimiento, verdad y memo- ria. Porque cuando una sociedad deja de nombrar a sus víctimas, empieza lenta- mente a olvidar lo que ocurrió. Y olvidar siempre abre la puerta a repetir errores. Esperamos con impaciencia el Centro Me- morial dedicado al yihadismo que tendrá su sede en el Palacio de Medinaceli. Tam- bién el Centro Memorial que impulsa la Comunidad de Madrid. Seguimos espe- rando además el nuevo monumento que el Ayuntamiento anunció tras desmontar el lucernario de cristal situado en el exte- rior de Atocha. A día de hoy no tenemos información sobre el estado del proyecto. Tampoco se ha resuelto la situación del monumento de San Agustín de Guadalix. Resulta difícil explicar —y aún más com- prender— que un reconocimiento necesa- rio a la Guardia Civil se realice reutilizan- do un monumento previamente dedicado al 11M. Ni unos ni otros merecen, merece- mos, homenajes así. La memoria necesita coherencia, respeto y compromiso visible. Y finalmente, muchísimas gracias a todos los que contáis a los jóvenes lo que pasó el 11 de marzo. Y que la violencia no es la solución. Y que no hay nada, ni divino ni humano, que justifique una muerte. Gra- cias, profesores, víctimas docentes, perio- distas, padres… Porque, por vosotros, la memoria pervive a través de las nuevas generaciones. Y gracias a esos jóvenes que no vivieron aquel día, pero han que- rido comprenderlo, nombrarlo y hacerlo suyo desde la palabra y desde el respeto. Muchos nos enviáis dibujos y poemas que guardamos como tesoros. Como estos ocho versos de una alumna del IES Pedro Cerrada de Zaragoza, que hablan de dolor y de resiliencia: “Sueños volados” Madrid despertó herida aquella mañana el tren llevaba sueños y rutinas, y el miedo oscureció calles y esquinasrompiendo en llanto el pulso de la vida. Pero en el dolor nace la esperanza: manos unidas, luz entre cenizas, un pueblo entero alzando su promesa de no rendirse nunca ante la herida. Hoy, veintidós años después, seguimos aquí. No desde el odio. No desde la con- frontación. Sino desde la dignidad. De- fendiendo la memoria como un bien común. Defendiendo la verdad y la paz como bases de la convivencia. Defen- diendo una sociedad que cuide, que re- cuerde y que aprenda. Porque mientras haya alguien dispuesto a recordar, el 11 de marzo seguirá formando parte de nuestra conciencia colectiva. Y nosotros seguire- mos diciendo los nombres de quienes nos fueron arrebatados. Muchas gracias por escucharnos. Muchas gracias por darnos voz. Muchas gracias.

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