FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 94
63 TESTIMONIO preservada con rigor y respeto. Queda mucho por hacer. ¿Le preocupa el riesgo del olvido o de la banalización de lo ocurrido? Sí, me preocupa, me apena y, al mis- mo tiempo, me moviliza. Con el paso del tiempo existe el riesgo de que lo ocurrido se simplifique o se diluya en relatos que no reflejan la gravedad ni la verdad de lo que fue el terrorismo de ETA. Por eso creo que es fundamental seguir hablando de ello con honestidad y sin equidistancias. Sería una irrespon- sabilidad no hacerlo. ¿Qué papel deben tener las nuevas generaciones en la transmisión de esta memoria? Un papel fundamental. Las nuevas generaciones tienen el derecho y la responsabilidad de conocer el trasfon- do y las implicaciones de medio siglo de terrorismo nacionalista en España. Comprendiendo, además, por qué es importante recordarlo. Empatizar con la Historia es una forma de asu- mir su herencia y de esforzarse por que sus etapas más oscuras no queden relegadas al pasado, como medida de prevención y fórmula básica de respeto hacia quienes dieron la vida por nues- tra democracia y libertades. Si dentro de otros 30 años alguien le preguntara quién fue Fernando Múgica, ¿qué destacaría en su respuesta? Diría que fue un hombre libre y culti- vado, profundamente comprometido con los valores democráticos y la justi- cia. Alguien que defendió sus ideas con valentía en un momento muy difícil de nuestra historia en el que habría sido más sencillo —y seguro— ceder a la intimidación y callar. También diría que fue un hijo, un hermano, un padre y un abuelo; un hombre trabajador y esforzado, abogado, socialdemócrata y, sobre todo, muy querido y admirado por quienes tuvieron la suerte de cono- cerle. Creo que recordar esa dimensión humana es la forma más justa de pre- servar su memoria. “Las nuevas generaciones tienen el derecho y la responsabilidad de conocer el trasfondo y las implicaciones de medio siglo de terrorismo nacionalista en España”
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