FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 95
77 TESTIMONIO Respeto profundamente a las víctimas que han decidido perdonar. Cada perso- na gestiona su dolor como considera me- jor. En mi caso no soy capaz de hacerlo. No puedo perdonar a quienes decidie- ron acabar con la vida de mi padre y a quienes planificaron aquel atentado. No creo que exista un arrepentimiento real por parte de los que estuvieron detrás de aquello y, sinceramente, no podría perdonarlos. ¿QUÉ OPINIÓN LE MERECEN LAS ASOCIACIONES Y FUNDACIONES DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO? Creo que realizan un papel fundamen- tal. Desde el primer momento estuvie- ron ahí junto a nosotras para apoyarnos y orientarnos cuando lo necesitamos. Además, desempeñan una labor im- prescindible para mantener viva la me- moria de las víctimas. Gracias a ellas se sigue hablando de lo que ocurrió y se evita que estas historias desaparezcan con el paso del tiempo. ¿CREE QUE LAS NUEVAS GENERACIONES CONOCEN REALMENTE LO QUE OCURRIÓ EL 11 DE MARZO DE 2004? Tengo mis dudas. Creo que es un tema in- cómodo y que, muchas veces, la sociedad prefiere no mirar hacia él. Precisamente por eso considero tan im- portantes las iniciativas educativas y de memoria. Cuando pasan los años exis- te el riesgo de que todo se difumine y parezca algo lejano. Sin embargo, para quienes lo vivimos sigue siendo una rea- lidad muy presente. ¿POR QUÉ SON IMPORTANTES LOS HOMENAJES Y ACTOS DE RECUERDO? Porque considero clave que la memoria permanezca viva. No se trata de vivir an- clados en el pasado, sino de recordar lo que ocurrió y transmitirlo a quienes no lo vivieron. Me gustaría que mis hijos y cualquier joven que no vivió aquellos acontecimientos supieran lo que pasó y comprendieran las consecuencias hu- manas que tuvo. Al final, forma parte de nuestra historia y no debería quedar en el olvido. ¿QUÉ LES CUENTA A SUS HIJOS SOBRE SU ABUELO? Les hablo de cómo era, de las cosas que le gustaban y de la persona que fue. No quiero que para ellos sea solamente al- guien que murió en un atentado. Quiero que sepan que era una persona alegre, res- ponsable, muy familiar y con muchísimas inquietudes. Me gustaría que supieran que, si no hubiera ocurrido aquello, hoy estaría aquí formando parte de sus vidas. ¿CÓMO LE GUSTARÍA QUE SE RECORDARA A SU PADRE Y, POR EXTENSIÓN, A TODAS LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO? Como personas inocentes que vieron sus vidas truncadas por la barbarie terrorista. Y, sobre todo, me gustaría que nunca se ol- vidara lo ocurrido. Creo que como sociedad tenemos la obligaciónde recordar y de hacer todo lo posible para que algo así no vuelva a repetirse. Mi deseo es que nadie tenga que pasar nunca por lo que nosotros pasamos. SI PUDIERA MANTENER HOY UNA CONVERSACIÓN CON SU PADRE, ¿QUÉ LE DIRÍA? Todo sería poco. Le contaría cómo ha sido nuestra vida durante todos estos años, le hablaría de sus nietos y de todo lo que se ha perdido por el camino. Pero, sobre todo, le diría cuánto me habría gustado que hu- biera podido acompañarnos durantemás tiempo. Porque, por mucho que pasen los años, siempre me queda la sensación de que nos faltó de- masiado tiempo juntos. “Ahora estoy cerca de la edad que tenía mi padre cuando murió y eso me hace pensar mucho en todo lo que le arrebataron y en todo lo que nosotros perdimos”
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