FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO 96
CURSO DE VERANO PAMPLONA La desaparición de una persona como consecuencia del terrorismo añade a la violencia del crimen una dimensión especialmente dolorosa: la incertidum- bre. Cuando no existe un cuerpo, una explicación concluyente o una verdad plenamente conocida, el sufrimiento de las familias se prolonga durante años e incluso décadas. Sobre esta realidad poco conocida, pero profundamente humana, giró la quinta edición de los Cursos de Ve- rano de la Universidad Pública de Nava- rra (UPNA), organizada en colaboración con el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, la Fundación Víctimas del Terrorismo y el Instituto de Investi- gación Social Avanzada I-Communitas. La jornada, celebrada en Pamplona, reunió a investigadores, periodistas, es- critores y familiares de víctimas con el propósito de reflexionar sobre un fenó- meno que trasciende fronteras y épocas: las desapariciones vinculadas a la violen- cia terrorista. A través de conferencias, diálogos y mesas redondas, el encuentro abordó tanto la dimensión histórica y po- lítica del problema como sus consecuen- cias personales y sociales. La directora del curso, la profesora e investigadora Marta Rodríguez Fouz, destacó desde el inicio la necesidad de mantener viva la memoria de quienes siguen sin aparecer y de quienes conti- núan sufriendo las consecuencias de esas ausencias. Recordó que detrás de cada caso existen familias cuya experiencia no termina con el crimen, sino que que- da marcada por una espera intermina- ble. En este sentido, subrayó que la labor académica y la construcción de memoria CURSO DE VERANO EN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA LOS DESAPARECIDOS DEL TERRORISMO: LA MEMORIA FRENTE AL SILENCIO ` Álvaro Baraibar (I-Communitas), Florencio Domínguez (Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo), Begoña Pérez Eransus (UPNA), Juan Francisco Benito (Fundación Víctimas del Terrorismo) y Marta Rodríguez Fouz (UPNA/directora del curso) democrática solo cobran pleno sentido cuando encuentran una ciudadanía dis- puesta a escuchar y a comprender. La inauguración contó también con la participación de representantes de las entidades organizadoras, que coincidie- ron en la importancia de romper el ol- vido y otorgar visibilidad a quienes han padecido una doble victimización: la del asesinato o secuestro y la de la desapari- ción posterior. El presidente de la Fun- dación Víctimas del Terrorismo, Juan Francisco Benito, defendió que hablar de los desaparecidos constituye un acto de justicia y reconocimiento hacia unas familias que, en muchos casos, siguen buscando respuestas décadas después de los hechos. Durante las intervenciones se insistió en que el terrorismo no solo buscó causar daño mediante la violencia directa, sino que en ocasiones intentó también borrar las huellas de sus crímenes. La desapari- ción de las víctimas prolonga el impac- to del terror más allá del momento del atentado y dificulta el cierre emocional de quienes quedan atrás. Florencio Do- mínguez, director del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, recordó que mientras el asesinato provoca una EDUCACIÓN Y CONVIVENCIA 36
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