FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO 96
EDUCACIÓN Y CONVIVENCIA 35 temporáneas vinculadas a la intolerancia y la exclusión. Sin establecer paralelismos simplistas entre contextos distintos, varios parti- cipantes coincidieron en la importan- cia de preservar una cultura universi- taria basada en el respeto, el diálogo y la confrontación pacífica de ideas. Esa reflexión atravesó buena parte del pro- grama: cómo responder cuando surgen comportamientos que buscan acallar al discrepante mediante la presión, el mie- do o la intimidación. TESTIMONIOS PERSONALES La dimensión humana del curso estuvo presente a través de diversos testimo- nios personales. Entre ellos destacó la conferencia del catedrático de Historia Contemporánea José María “Txema” Portillo , titulada Mis personales años de plomo . Portillo recordó las consecuencias que el terrorismo y su entorno provocaron en numerosos docentes y explicó cómo algunos profesores se vieron obligados a abandonar el País Vasco para garantizar su seguridad. Su intervención acercó a las nuevas generaciones experiencias que forman parte de la historia reciente de la universidad, aunque cada vez resulten más desconocidas. Para López de Maturana, escuchar a quienes vivieron directamente aquella realidad constituye un elemento esen- cial de iniciativas como esta. No se trata únicamente de analizar los hechos desde la investigación académica, sino tam- bién de comprender el impacto personal de las amenazas, la exclusión social y la violencia. UNA MIRADA MÁS ALLÁ DEL CASO VASCO El programa incorporó además una pers- pectiva comparada e internacional. Va- rias ponencias analizaron episodios de violencia política contra universidades en distintos contextos europeos, desde la Italia de los años de plomo hasta las ` José María Portillo ` Mercedes Ramos ` Galo Bilbao agresiones protagonizadas por grupos de extrema derecha contra la Universidad española durante la Transición. Asimismo, se examinó cómo afectó la presión terrorista a otras institucio- nes académicas como la Universidad de Deusto, Mondragón Unibertsitatea, la Universidad Pública de Navarra y la Universidad de Navarra, ampliando el análisis más allá de la experiencia de la UPV/EHU. Las jornadas concluyeron con una con- vicción compartida por muchos de los participantes: la universidad no solo transmite conocimiento, también tiene la responsabilidad de proteger los valores que hacen posible la convivencia demo- crática. La defensa de la libertad inte- lectual, el respeto al pluralismo y la pro- tección de quienes expresan opiniones discrepantes forman parte de esa tarea. En una sociedad donde el terrorismo es ya un recuerdo lejano para muchos jóve- nes, iniciativas como este curso contribu- yen a preservar una memoria indispen- sable. No solo para recordar a quienes sufrieron la violencia, sino también para comprender que la libertad académica y el debate abierto son conquistas que requieren una defensa permanente. La experiencia de la universidad vasca de- muestra que la memoria sigue siendo una herramienta esencial para fortalecer el compromiso con los principios demo- cráticos.
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