FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO 96

la intolerancia, la deshumanización y la justificación de la violencia”. La escritora donostiarra Luisa Etxenike , cuya obra ha abordado ampliamente las consecuencias humanas del terrorismo, explicó que en algunas de sus novelas ha adoptado el punto de vista de las vícti- mas de ETA: “He querido darles una voz capaz de liberarse de la tiranía exclusiva del terrorismo”. Por su parte, Irati Goi- koetxea analizó el tratamiento que la literatura en euskera ha dispensado al terrorismo y a sus víctimas, tradicional- mente más ausentes que los miembros de la banda terrorista. Una carencia sobre la que reflexiona en Herriak ez du bar- katuko ( El pueblo no perdonará ), novela marcada además por una experiencia personal: el asesinato de su padre a ma- nos de ETA. La autora confesó sentirse satisfecha de que su obra “haya llegado a espacios donde muchas personas habían dado la espalda al dolor de las víctimas e incluso habían llegado a justificar la violencia”. La presentación contó también con la participación de Fernando Aramburu , quien explicó que su proyecto literario Gentes vascas nació de su compromiso con las víctimas del terrorismo tras el asesinato del senador socialista Enrique Casas , a manos de los Comandos Au- tónomos Anticapitalistas en 1984. “Me marcó muy fuertemente, me causó una conmoción muy potente. Vi cómo intro- ducían su féretro en la Casa del Pueblo del barrio de Gros y, en ese momento, quizá de manera ingenua, adopté un compromiso personal que he mantenido desde entonces”, recordó. Antes de ese episodio, Aramburu ya había vivido de cerca la violencia. Una bomba explotó cerca de su domicilio en el barrio donostiarra de Ibaeta, dejándole sin luz mientras trabajaba en un poema. Aquella experiencia le hizo comprender que lo que estaba escribiendo “era in- suficiente y no tenía que ver con lo que estaba ocurriendo fuera”. Esas vivencias acabarían cristalizando en obras como Los peces de la amargura y Años lentos , antecedentes de Patria , cuya publicación cumple ahora diez años. Desde los últimos años del franquismo hasta la actualidad, numerosos escritores han imaginado y recreado historias rela- cionadas con el terrorismo de ETA. Algu- nos han explorado, además, la experien- cia de quienes lo sufrieron directamente. Coincidiendo con el décimo aniversario de Patria (2016), la novela que situó a las víctimas de ETA en las listas de los libros más vendidos, la exposición ofrece un recorrido por la literatura relaciona- da con la violencia terrorista en Euskadi y, especialmente, por la obra de aquellos autores que han dedicado una atención preferente a las víctimas. La muestra pretende reflejar cómo la ficción se ha acercado progresivamente a sus experiencias y poner en valor la con- tribución de estas obras a la construcción de la memoria del terrorismo. Como se- ñaló Luisa Etxenike, la literatura permite ver aquello que a veces resulta difícil o incómodo mirar. A través de novelas y relatos, las víctimas aparecen de forma concreta y cercana, invitando al lector a contemplar heridas de las que dema- siadas veces se apartó la mirada. Porque mirar constituye el primer paso para re- conocer y reconocernos. El recorrido expositivo reúne obras en euskera y castellano que abordan el te- rrorismo en Euskadi desde distintas pers- pectivas. Desde las primeras narraciones La exposición reúne ejemplares de la novela en distintos idiomas, incluida una edición en braille, así como materiales de trabajo, cuadernos de notas, bocetos de personajes y escenas que permiten conocer el proceso de gestación de la obra 75 CULTURA

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