En el Dia en Recuerdo y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo
La Sala Constitucional del Congreso de los Diputados volvió a convertirse, el pasado 26 de junio, en escenario de memoria compartida con motivo de la XVII edición del Día en Recuerdo y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo. Una cita ya plenamente arraigada en el calendario institucional que coincide, cada año, con el aniversario del asesinato de la primera víctima del terrorismo en España: la niña Begoña Urroz, el 27 de junio de 1960 en la estación de Amara de San Sebastián.
El acto, celebrado en cumplimiento del artículo 60 de la Ley de reconocimiento y protección integral a las víctimas del terrorismo, reunió a representantes institucionales y del tejido asociativo con un objetivo común: preservar la memoria, la dignidad y el reconocimiento de quienes sufrieron la violencia terrorista. Presidido por la presidenta del Congreso, Francina Armengol, contó también con la presencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, junto a un amplio número de autoridades civiles y militares.
La jornada comenzó en el Salón de Pasos Perdidos, donde Armengol saludó a representantes de asociaciones y fundaciones de víctimas. Ya en la Sala Constitucional, la música marcó el inicio del homenaje con la interpretación del Adagio en sol menor de Tomaso Albinoni, a cargo de estudiantes del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, que aportaron un tono solemne y recogido al acto.
Reconocimiento, memoria y reivindicación
El turno de palabra lo abrió el presidente de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Juan Benito Valenciano, en una intervención articulada en torno a tres ejes: reconocimiento, memoria y reivindicación. Tras agradecer la presencia de autoridades y asistentes, dirigió un mensaje especial a las víctimas, a sus familias y a quienes durante décadas han sostenido su memoria y dignidad.
Valenciano subrayó el sentido colectivo del acto: “recordar y reafirmar que no debemos olvidar jamás a quienes sufrieron la barbarie terrorista”. En su intervención, destacó que las víctimas merecen un respeto permanente y recordó el impacto humano de la violencia: más de 1.450 personas asesinadas, miles de heridos y una sociedad que convivió durante años bajo la amenaza del terrorismo.
Asimismo, quiso advertir de que “el terrorismo no pertenece únicamente al pasado”, aludiendo a ejemplos recientes como el asesinato del joven español Yakoob Pinto Bittan en Jerusalén el pasado año. Una referencia con la que trasladó su solidaridad a la familia y reafirmó la vigencia de la lucha contra cualquier forma de violencia terrorista.
El presidente de la Fundación reivindicó también la respuesta de la sociedad española frente al terror, que —señaló— “resistió gracias a quienes no se arrodillaron, a los servidores públicos y a las propias víctimas, que respondieron siempre con dignidad”. De ese ejemplo nace, en sus palabras, una “deuda moral permanente que no prescribe y que compromete a toda la sociedad”.
En esa línea, defendió una memoria asentada en la verdad, recordando que “hubo víctimas y hubo verdugos”. Denunció que aún quedan más de 300 atentados sin resolver, una realidad que calificó como “herida abierta que exige justicia”, y reclamó avanzar en la igualdad de reconocimiento de todas las víctimas, así como poner fin a situaciones que siguen generando dolor, como determinados homenajes a terroristas o decisiones penitenciarias que provocan sensación de desamparo.
Valenciano reafirmó el compromiso de la Fundación de seguir trabajando para preservar la memoria, “frente a quienes pretenden el olvido”, y anunció la inauguración, el próximo 8 de julio, de una exposición en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil con motivo del 40 aniversario del atentado de la plaza de la República Dominicana.
La educación ocupó un lugar central en su intervención. Subrayó la necesidad de transmitir la memoria a las nuevas generaciones como herramienta esencial para defender la verdad, la convivencia y los valores democráticos. En el tramo final, se dirigió directamente a las víctimas: “aunque nada puede reparar el daño sufrido, su dignidad permanecerá intacta y su memoria nunca será borrada”.
Instituciones y memoria democrática
Tras su intervención, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, tomó la palabra para remarcar la importancia de recordar, comprender y reparar a las víctimas como condición imprescindible para el fortalecimiento democrático. Reivindicó el papel de las instituciones en la preservación de la memoria y la dignidad.
“El terrorismo no solo arrebató vidas —señaló—, también quebró la confianza e intentó socavar los principios de libertad y convivencia”. En este sentido, apeló a explicar lo ocurrido con “rigor, respeto y honestidad”, profundizando en sus causas y consecuencias para evitar cualquier forma de banalización del fanatismo y la violencia.
Amplia representación institucional
El acto reunió a un destacado número de representantes institucionales, entre ellos el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Teodoro López Calderón; el defensor del pueblo, Ángel Gabilondo; responsables de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; así como secretarios de Estado, directores generales, miembros de las Mesas del Congreso y del Senado, y portavoces parlamentarios, así como representantes de asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo.
Entre estos últimos, acudieron los presidentes de la Asociación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo, Asociación 11M Afectados, Asociación Extremeña de Víctimas del Terrorismo, Asociación de Víctimas del Terrorismo de Castilla y León y Asociación Riojana de Víctimas del Terrorismo, así como representantes de la Asociación Andaluza y la Asociación Murciana de Víctimas del Terrorismo, y de las fundaciones Profesor Manuel Broseta y Fernando Buesa Blanco.
También estuvieron presentes el patrono de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Carlos Cabanas, y su directora-gerente, María Zarauz.
En el capítulo de ausencias, excusaron su asistencia, entre otras, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Asociación Dignidad y Justicia, Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas, Colectivo de Víctimas del Terrorismo y Fundación Miguel Ángel Blanco.
Cierre solemne
Finalizadas las intervenciones, los asistentes guardaron un minuto de silencio en memoria de todas las víctimas del terrorismo. El homenaje concluyó con la interpretación de Oblivion, de Astor Piazzolla, nuevamente a cargo del cuarteto del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
Un cierre cargado de simbolismo para una jornada marcada por el recuerdo, la memoria compartida y el compromiso democrático de una sociedad que no olvida.































