Prólogo.
La decimosexta edición de los Cuadernos del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, correspondiente al Balance del terrorismo en España 2025, consolida la trayectoria de la Fundación Centro Memorial en el análisis sistemático del fenómeno terrorista mientras ofrece una visión detallada de la evolución de la amenaza terrorista y de las dinámicas de la violencia, así como de las respuestas institucionales y sociales frente a ella en nuestro país, en un contexto internacional complejo.
Hace catorce años, el Estado de derecho derrotó al terrorismo de ETA; sin embargo, veintidós años después de los atentados del 11 de marzo de 2004 y a las puertas del noveno aniversario de los ataques del 17 de agosto de 2017 en Cataluña, el balance de 2025 confirma, con datos y evidencias, que la amenaza terrorista persiste, aun-que profundamente transformada. En este contexto, el terrorismo yihadista continúa siendo la principal amenaza para España y su entorno, sin perjuicio del incipiente auge de extremismos violentos de naturaleza ideológica, identitaria y política.
España se mantiene entre los países europeos con mayor actividad policial contra el terrorismo yihadista, con cerca de un centenar de detenciones en el último año. Esta realidad responde, por un lado, a la solidez del marco jurídico y a la intensidad de la acción preventiva, en particular, a la tipificación penal de conductas como el adoctrinamiento y al esfuerzo sostenido de todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Por otro, a la capacidad de adaptación de los entornos radicales, favorecida en buena medida por el acceso habitual a contenidos de radicalización violenta en el ámbito digital.
Uno de los rasgos más significativos del escenario actual es la creciente complejidad de los procesos de radicalización. Factores geopolíticos como la guerra en Gaza han actuado como catalizadores de nuevas dinámicas de extremismo y han reforzado discursos que legitiman la violencia. Al mismo tiempo, la amenaza se ha descentralizado y regionalizado: frente a los modelos jerarquizados del pasado, la proyección del terrorismo yihadista hacia Europa se articula especialmente en torno a la radicalización progresiva y el autoconsumo de contenido extremista en suelo europeo.
En este contexto, el entorno digital se ha consolidado como el principal vector de radicalización, propaganda y captación. Su impacto resulta especialmente visible en las nuevas generaciones. El balance de 2025 pone de manifiesto una realidad preocupante: la creciente implicación de jóvenes y menores de edad en procesos de radicalización violenta. Nos encontramos ante una generación socializada en espacios digitales en los que los discursos extremistas circulan con rapidez y pueden erosionar la capacidad crítica. Esta situación exige respuestas que trasciendan la dimensión estrictamente policial o judicial e incorporen enfoques preventivos de carácter educativo, social y comunicativo.
Junto al terrorismo yihadista, persisten otras formas de extremismo violento que, desde distintas matrices ideológicas, comparten rasgos comunes: el uso intensivo de internet, la captación de jóvenes y la deslegitimación de las instituciones democráticas. La naturaleza transversal de estas amenazas obliga a abordar el fenómeno terrorista desde una perspectiva integral, capaz de adaptarse a un entorno cambiante y cada vez más interconectado.
El análisis de esta realidad no puede realizarse al margen de quienes han sufrido de forma directa las consecuencias de la violencia terrorista. Las víctimas ocupan, por ello, un lugar central en este balance. Su presencia recuerda que, más allá de las cifras, los indicadores y las tendencias, el terrorismo comporta siempre una lesión irreparable de la dignidad humana, de los derechos fundamentales, de los principios sobre los que se asienta nuestra convivencia democrática y una exigencia irrenunciable de memoria, verdad y dignidad.
En este marco, España ha desarrollado a lo largo de los años un modelo de res-puesta que combina eficacia operativa, solidez jurídica y un firme compromiso con los valores democráticos. Un elemento central de ese modelo es el sistema de atención integral a las víctimas del terrorismo, reconocido como un referente internacional por su enfoque centrado en la dignidad, la reparación y su contribución al fortalecimiento del relato democrático.
La experiencia ha demostrado, además, que la voz de las víctimas constituye una herramienta eficaz de prevención. Su testimonio, incorporado a programas educativos y de sensibilización, permite comprender las consecuencias reales de la violencia, fomenta la empatía y refuerza el rechazo frente a cualquier forma de extremismo violento. En esta línea, la Estrategia Nacional contra el Terrorismo 2023 reconoce expresamente ese valor preventivo, y proyectos como Memoria y prevención del terrorismo en las aulas han acreditado su potencial transformador para deslegitimar los discursos que justifican la violencia.
Escuchar a las víctimas, preservar su memoria y garantizar su dignidad es una exigencia ética de nuestra democracia. Pero su aportación va más allá del reconocimiento debido: su experiencia constituye también un recurso esencial para fortalecer la resiliencia social frente a la radicalización y para sostener una cultura de prevención basada en la verdad, la justicia y la memoria.
Este prólogo invita, por tanto, a abordar el Balance del terrorismo en España 2025 como una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos presentes y futuros. La evolución del terrorismo exige respuestas dinámicas, integradas y sostenidas en el tiempo, en las que seguridad, educación, trabajo social y memoria avancen de manera conjunta. Solo así podremos proteger eficazmente a la sociedad y reafirmar, frente a la violencia, los principios democráticos que nos definen.
Fernando Grande-Marlaska
Ministro del Interior
Fecha: 2025.


























