FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO NÚMERO 95

11 ACTUALIDAD calización. “Se trata de un fenómeno cada vez más desestructurado e individuali- zado”, apuntó, al tiempo que situó estos cambios en el contexto más amplio de la evolución del yihadismo global. La jornada se cerró con la intervención de Belén Sanz García, subdirectora gene- ral de Apoyo a Víctimas del Terrorismo, quien destacó la importancia de incorpo- rar testimonios directos en la educación. Escuchar a las víctimas, afirmó, permite a los estudiantes “tocar y comprender la historia reciente” y conocer de forma cercana las consecuencias humanas de la violencia terrorista. Tras las interven- ciones, los asistentes visitaron el espacio expositivo del Memorial. El segundo día de las jornadas se abrió con una ponencia de Florencio Domín- guez centrada en la evolución histórica del terrorismo en España. El director del Memorial repasó la trayectoria de diferentes organizaciones armadas y dedicó especial atención a ETA, la ban- da con mayor número de víctimas en el país. Domínguez recordó que, pese a la narrativa antifranquista que la or- ganización defendía, solo una minoría de sus atentados se produjo durante la dictadura. Asimismo, analizó las claves de su persistencia, relacionadas con el apoyo social, la capacidad organiza- tiva y la sustitución de la legitimidad democrática por la acción violenta. En cuanto a su desaparición, señaló facto- res como la cooperación internacional, el rechazo social y la actuación de las fuerzas de seguridad y la justicia. Las jornadas incluyeron también el testimonio de Ana Iríbar, viuda de Gre- gorio Ordóñez, asesinado por ETA en 1995. Iríbar defendió la necesidad de seguir abordando el terrorismo en el ámbito educativo para evitar el olvido y prevenir la repetición de la violencia. “Los jóvenes tienen derecho a saber lo que ocurrió y nosotros la obligación de contarlo”, afirmó. En su intervención, valoró además la reciente inclusión del terrorismo en Euskadi en los conteni- dos de la Prueba de Acceso a la Univer- sidad (PAU), como un paso significati- vo en la consolidación de su estudio en el sistema educativo. Otro de los bloques del programa estuvo dedicado a las buenas prácticas docentes. Mónica García Celáa, directora del IES Fuente Fresnedo de Laredo, y Laura Vila, profesora en el Colegio Nazareth-Salesia- nas de Vitoria, compartieron experiencias educativas desarrolladas en sus centros. Entre ellas, destacaron proyectos que com- binan exposiciones, testimonios y mate- riales creativos, como la elaboración de un cómic basado en relatos de víctimas. El ob- jetivo, según Vila, es fomentar el diálogo en el entorno familiar y generar una reflexión más amplia sobre el pasado reciente. Como novedad en esta edición, se celebró una tertulia dialógica coordinada por el profesor Enrique Giménez, en la que se analizaron textos literarios relacionados con el terrorismo. Esta actividad permitió abordar la memoria desde una perspec- tiva cultural y reflexiva, a través de auto- res como Luisa Etxeike, Antonio Miguel Utrera o Joseba Eceolaza. La prevención de la radicalización ce- rró el programa con la intervención de Natalia Martínez del Pozo, responsable del CITCO. Martínez destacó que se tra- ta de “una responsabilidad compartida” que implica a toda la sociedad. Explicó el denominado ciclo de seguridad, que comienza con la detección de indicado- res por parte de la ciudadanía, continúa con la respuesta institucional y culmina con la implementación de estrategias preventivas. “Una sociedad informada es una sociedad segura”, resumió. La clausura contó con la participación de Florencio Domínguez y del director del INTEF, Julio Albalad, quienes reafirma- ron el compromiso de ambas institucio- nes con la formación del profesorado y la transmisión de una memoria crítica como herramienta fundamental para la convi- vencia y la prevención del extremismo.

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