FUNDACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO 96
70 TESTIMONIO ¿CUÁNDO COMPRENDIÓ QUE NECESITABA AYUDA? Con el tiempo, las heridas físicas fueron curándose, pero quedaron las del alma. Aparecieron la culpa, la vulnerabilidad, la desconfianza… Durante años ni siquiera hablé del atentado. Incluso coincidí con compañeros que también lo habían su- frido y nunca hablábamos entre nosotros de lo ocurrido. Pero llegó un momento en que comprendí que necesitaba ayuda profesional. Fue 28 años después del atentado, alrededor de 2010, cuando volví a Baeza para celebrar las bodas de plata de la promoción. Aquel reencuentro hizo que los recuerdos y las pesadillas regresaran con más fuerza. En 2013 inicié un tratamiento psiquiátri- co y psicológico y, en 2017, pasé el tribu- nal médico. Dejé de estar en activo y fui diagnosticado de un trastorno de estrés postraumático crónico e irreversible, de origen traumático como consecuencia directa del atentado. ¿QUÉ LE AYUDÓ A AFRONTAR LO VIVIDO? Mi familia fue clave. Primero mis padres y, posteriormente, mi mujer y mi hijo, que han sido fundamentales para mí. También mi psicóloga y mi psiquiatra. Llevo años en tratamiento y sigo traba- jando en ello. No puedo olvidar lo que vi. Esos recuer- dos y esas vivencias siempre van a estar ahí, pero ahora puedo gestionarlos de una manera diferente. He aprendido téc- nicas de relajación y herramientas para afrontar los pensamientos intrusivos. Los recuerdos siguen existiendo, pero ya no tienen el mismo poder sobre mí. PARTICIPA EN CHARLAS EN CENTROS EDUCATIVOS DANDO SU TESTIMONIO. ¿POR QUÉ DECIDIÓ CONTAR SU HISTORIA A LOS MÁS JÓVENES? Desde 2017 decidí dar este paso porque creo que es importante que los jóvenes conozcan de primera mano lo que supuso el terrorismo y las consecuencias que dejó en quienes lo vivimos. ¿QUÉ OCURRIÓ DESPUÉS? Salí del autobús y unos 200 metros des- pués, me caí al suelo. Me recogieron dos policías locales, me quitaron la pistola y lo primero que les pregunté fue si había perdido el ojo derecho. Tenía un fuerte traumatismo en la cara, pero me dijeron que no lo había perdido. Me llevaron en el coche patrulla al hospital La Paz, donde quedé ingresado. ¿CUÁNDO COMENZÓ A SER CONSCIENTE DE LA MAGNITUD DE LO QUE HABÍA SUCEDIDO? Al principio estaba en estado de shock . Sabía que había fallecido mucha gente, pero no fue hasta que estuve ingresado en el hospital cuando empecé a asimilar realmente lo ocurrido. Allí fui enterándo- me de que algunos compañeros habían fallecido y, poco a poco, fui tomando con- ciencia de lo ocurrido. ¿ERAN USTED Y SUS COMPAÑEROS CONSCIENTES DEL RIESGO QUE IMPLICABA SER GUARDIA CIVIL EN AQUELLA ÉPOCA? Sí, éramos conscientes de la amenaza. Los años ochenta fueron una época muy dura. Un mes antes del atentado había habido otro ataque en Madrid contra la Guardia Civil, en el que murieron varios compañeros. Sabíamos que podíamos ser un objetivo, pero tienes 20 años y piensas que esas cosas les pueden ocu- rrir a otros. Llevábamos apenas unos meses fuera de la Academia y nos tocó a nosotros. DESPUÉS DEL ATENTADO COMENZÓ LA RECUPERACIÓN. ¿CÓMO FUERON AQUELLOS PRIMEROS MESES Y CÓMO AFRONTÓ SU REGRESO A LA GUARDIA CIVIL? Lo más difícil fue tomar conciencia de lo que realmente había sucedido y preguntarme por qué habían intenta- do atentar contra mí. Después, poco a poco, todo se normalizó. Te reincorpo- rabas a tu destino y nadie te pregunta- ba cómo estabas ni si necesitabas apoyo psicológico. Parecía que sufrir un aten- tado terrorista formaba parte de los riesgos de ser guardia civil. Recuerdo, además, que un mando me dijo una fra- se que se me quedó grabada: “No eres ningún héroe”. A partir de ahí, tienes que decidir si sigues adelante o te marchas. Yo decidí continuar. Me convertí en una especie de “superguar- dia civil”. Me construí una coraza para intentar que nada pudiera hacerme daño y me refugié en mi zona de confort, dedicándome en cuerpo y alma a mi profesión. En aquel momento pensé que esa era la manera de se- guir adelante, de dejar atrás lo ocu- rrido y centrarme únicamente en mi trabajo. “Tienes 20 años y piensas que esas cosas les pueden ocurrir a otros”
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTEwODM=