Las sociedades que han sufrido un trauma colectivo violento, como guerras de diverso tipo o terrorismo de diferente procedencia u origen, tratan de recobrar una cierta normalidad cuando este ha cesado. Sin embargo, no pueden evitar que esa violencia las siga condicionando y conformando. Lo que alguna vez se suponía iba a ser una sociedad radicalmente diferente una vez terminada la ominosa violencia acaba siendo simplemente otra realidad, con sus problemas y dificultades cotidianas y estructurales, muchos de ellos procedentes de la situación anterior.

El XIII Seminario presentó diferentes escenarios internacionales que han sufrido la violencia política. El objetivo fue aprovechar el método comparativo para comprobar cuestiones como: que no existen patrones unívocos a los que imitar ni “hojas de ruta” replicables; que las situaciones postrauma están muy condicionadas por el carácter mismo de esas sociedades y de ese trauma, y por su influencia en la nueva realidad, lo que hace singular cada una de las experiencias; que la eliminación del factor distorsionante no ha hecho sino devolver la situación a los parámetros de competencia normalizada de opciones, incorporando de maneras diferentes en esta a los agentes protagonistas del conflicto anterior; que las situaciones de víctimas y victimarios, o del recuerdo y políticas de memoria del trauma, presentan realidades bien distintas… En definitiva, que existe una pluralidad de expresiones, herederas cada una de ellas de sus experiencias y estructuras previas, lo que invita a una comparativa relativista y cauta a la hora de adoptar “soluciones” producidas en otros lugares. En todo caso, esa pluralidad vuelve a confirmar que nuestra situación no es sino una más entre las posibles, algo perfectamente natural y previsible, porque la paz era esto, la vida normal.

Autor: Eduardo Mateo y Antonio Rivera (Coord.).
Editor: Fundación Fernando Buesa Blanco e Instituto de Historia Social Valentín de Foronda.
Fecha: 2016.

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